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Un velo en el palacio presidencial

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Un velo en el palacio presidencial

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El velo islámico divide de nuevo a Turquía, esta vez, ante la perspectiva de que Hayrünisa Gül, de 42 años, se convierta en primera dama. La mujer de Abdullah Gül nunca ha aparecido en público sin “hiyab”. Tampoco la hija de la pareja.

Símbolo de identidad profundamente arraigado entre los electores del gubernamental Partido de la Justicia y el Desarrollo, de raices islámicas, el velo irrita a los laicos. Según el analista Tarhan Erdem, cristaliza muchas pasiones y polémicas.

“Turquía dice tendrá que pasar por esa experiencia. No se ni puedo imaginarme las consecuencias que tendrá, pero no creo que este asunto pueda poner en peligro nuestra democracia”

Para algunos, el foulard en el palacio presidencial representa una vuelta atrás con respecto a las reformas vestimentarias acometidas en los años 20 por Mustafá kemal Ataturk, el padre fundador de la Turquía moderna. Pero además, el jefe del Estado, es igualmente comandante en jefe del Ejército turco, autoproclamado cancerbero de los principios laicos del país.

Aunque Güll es considerado ahora como un político moderado, el hecho de que un islamista reconvertido acceda a la presidencia hace rechinar muchos dientes en los cuarteles.

A principios de mes, el jefe del Estado Mayor del Ejército le hacía una advertencia velada, e insistía en que el próximo presidente tendría que ser leal a los principios laicos de la República por convicción y no solamente en los discursos.

La cúpula militar, que también achaca al gubernamental Partido de la Justicia y el Desarrollo
su falta de firmeza contra los kurdos del Norte de Irak, ha dejado claro que considera necesaria una operación militar para erradicar el problema del separatismo.

Aunque Gül asegura que su pasado militante queda atrás, la élite laica encabezada por los uniformados y los jueces, temen que el país caiga en una deriva islamista y sin contrapoder.