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Olmert: historia de una derrota

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Olmert: historia de una derrota

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La silla vacía de Ariel Sharon propulsa a Ehud Olmert a la jefatura del Gobierno. En coma desde el 4 de enero, el primer ministro desaparece de la escena política y su brazo derecho recoge el testigo. Olmert le había apoyado sin reservas durante su retirada unilateral de Gaza y abandonó el Likud para seguirle en la creación del partido centrista Kadima.

Kadima, que significa “Adelante”, ganó las elecciones del 28 de marzo, pero con menos escaños de lo previsto.

Olmert se vio obligado a construir una coalición para poder llevar a cabo su plan de evacuar una gran parte de Cisjordania y fijar unilateralmente las fronteras de Israel en 2010.

Una vez designado primer ministro, nombra al laborista y ex sindicalista Amir Peretz ministro de la Defensa. Dos hombres sin experiencia militar se ven propulsados al frente de dos puestos clave del gobierno de coalición.

Concentrado en el frente sur contra Hamas en la banda de Gaza, el gobierno se ve sorprendido por un ataque de la poderosa milicia Hezbolá. El 12 de julio, dos soldados israelíes son secuestrados cuando patrullaban a lo largo de la frontera libanesa. La respuesta israelí es inmediata: ese mismo día comienzan las hostilidades.

Ehud Olmert se fija como objetivo la aniquilación de Hezbolá, la protección de la frontera con el Líbano y la recuperación de los dos soldados. El 86% de los israelíes le apoyan.

Durante 34 días, los bombardeos sobre el Líbano no cesan, pero el Tsahal no consigue proteger a la población del norte de Israel.

Hezbolah consigue disparar 4.000 misiles contra Galilea y obliga a más de un millón de personas a vivir provisionalmente en refugios. 158 israelíes, entre ellos 119 soldados y 41 civiles mueren durante la contienda. En el campo libanés, el número de muertos sobrepasa los 1.200.

El 14 de agosto cesan las hostilidades, pero los dos soldados israelíes siguen secuestrados y Hezboláh no da señales de debilidad.

El 30 de abril, se publica el veredicto de la comisión Winograd: el primer ministro se lanzó precipitadamente a la batalla, sin el respaldo de un plan militar detallado.