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El soldado que divide

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El soldado que divide

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En esta plaza a la que algunos siguen llevando flores, estaba la famosa estatua de la discordia. La disputa entre Tálin y Moscú alrededor del monumento al soldado soviético refleja sobre todo una visión muy diferente de la historia. Para los estonios, el Soldado de Bronce representa ese día de junio de 1940 en el que las tropas rusas entraron en el país para frenar el paso de los nazis y acabaron con su independencia conquistada en 1918.

La ocupación de la Alemania nazi, entre el 41 y el 44, también acarreó su propio lote de sufrimiento con el exterminio de todos los judíos del país. Tras la retirada nazi, la historia da un salto atrás: el Ejército rojo vuelve y comienza la deportación de decenas de miles de estonios.

En 1991, Estonia y los otros 2 países bálticos estrenan fronteras como naciones independientes. Pero Tálin está profundamente marcado por la ocupación rusa. En Estonia hay un millón trescientos cuarenta mil habitantes. El 30% de la población es rusófona. 178.000 tienen pasaporte estonio, 92.000 conservan el pasaporte ruso y 120 mil son apátridas.

En 2004, el país se incorporó a la OTAN, y posteriormente ingresó en la Unión Europea. La adhesión a la Alianza Atlántica provocó la cólera de Moscú, que ve con malos ojos la llegada de la OTAN a las puertas de sus fronteras. El actual contencioso del monumento ha despertado viejos demonios. Un aire de guerra fría mal disimulado sopla en las declaraciones de ambos campos.

Para el jefe de la diplomacia rusa, Sergei Lavrov, las tentativas de revisionismo se han convertido en un instrumento para hacer política exterior en ciertos Estados. Los jóvenes rusos que se han manifestado durante varias semanas frente a la embajada de Estonia en Moscú acusan a Talin, y por extensión, a Europa, de fascismo por impedir la celebración de la victoria aliada sobre la Alemania nazi.

Un falso pretexto para Toomas Hendrik Ilves, el presidente estonio: “Vamos a entrar en periodo electoral, dice y si analizamos un poco esos períodos en Rusia, nos damos cuenta de que en el 99 comienza de pronto la guerra en Chechenia, el año pasado, fueron los Georgia y ahora le toca a Estonia….siempre tienen que encontrar un enemigo en esos momentos”

Europa no ha adoptado un postura oficial sobre esta crisis diplomática, pero el asunto estará en el orden del día del encuentro ruso-europeo en Samara, el próximo 18 de mayo.