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Martin McGuiness: del IRA al gobierno de Unidad Nacional del Ulster

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Martin McGuiness: del IRA al gobierno de Unidad Nacional del Ulster

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Siempre al lado de Gerry Adams, a menudo a su sombra, Martin McGuiness es el negociador clave del Sinn Fein desde hace 35 años. Al contrario que el líder republicano, McGuiness ha reconocido que fue miembro del IRA.

En efecto, es el número dos del Ejército Republicano Irlandés en Londonderry, durante el “domingo Sangriento” el 30 de enero de 1972. La manifestación pacífica por los derechos civiles degenera en enfrentamientos con el Ejército británico: 13 personas mueren. McGuiness tenía 21 años. En 1973 reconoce y se enorgullece de pertenecer al IRA. Desde entonces está en primera fila del movimiento republicano.

Pero el enemigo número uno de Inglaterra durante treinta años, el “padrino de los padrinos del ira” según los dirigentes unionistas protestantes, es también el hombre que negocia secretamente con todos los gobiernos británicos durante 35 años.

En 1997 durante el 25 aniversario del domingo sangriento, convencido de que la lucha armada es ilusoria, pone toda su influencia al servicio del proceso de paz. “Creo que todos nosotros tenemos que reconocer que el diálogo es la clave para avanzar, -aseguraba-Estoy completamente volcado en conseguir una segunda tregua del IRA y de los lealistas, pero creo que lo más importante de todo es que consigamos una tregua del gobierno británico en su conflicto con la comunidad nacionalista que se prolonga desde la creación de Irlanda del Norte”

Un año después, el ex señor de la guerra con fama de despiadado, se revela como un estratega pragmático para llegar a los acuerdos de paz del Viernes Santo. McGuiness es además el interlocutor del general John de Chastelain cuando el IRA comienza su desarme en 2001.

En 1999, McGuiness se convierte en ministro de Educación del primer gobierno autónomo de Irlanda del Norte, hasta su disolución en 2002. Tras una larga carrera en el movimiento nacionalista, el líder republicano experimenta el ejercicio del poder político y se enfrenta al desafío de gobernar para todos los norirlandeses.