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Euforia contenida en Prístina tras la campaña de Bush en favor de la independencia de Kosovo

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Euforia contenida en Prístina tras la campaña de Bush en favor de la independencia de Kosovo

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Euforia contenida en las calles de Prístina ante el mensaje que George Bush ha martilleado durante su gira europea: ya es hora de que Kosovo alcance la independencia. El presidente estadounidense fue el domingo más lejos en su histórica visita a Albania y dejó entrever que Estados Unidos actuará de forma unitaleral si Rusia veta o bloquea la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU.

“El mensaje era muy claro: Kosovo será independiente”, comentaba este lunes el ex primer ministro kosovar Bajram Rexhepi.

La misma certeza comparte el líder de la oposición, Hashim Thaqi: “Definitivamente, ha llegado la hora de la independencia. No hay tiempo que perder. La comunidad internacional debe reconocer oficialmente la independencia de Kosovo”.

“Divinas palabras” que elevan a Bush a la categoría de héroe nacional del pueblo albanés: “El mundo entero debería saber que nuestra nación es muy muy pro-estadounidense afirma el escritor Albatros Rexhaj y creo que el pueblo albanés le estará eternamente agradecido. Eso es lo que sentí ayer”.

Los albanokosovares no han olvidado el papel determinante de Estados Unidos en la intervención militar que puso fin a la represión que sufría su comunidad, el 90% de la población en esta provincia cuna de la cultura serbia.

Tras 3 meses de bombardeos de la OTAN, Milosevic aceptó retirar sus tropas y, un día como hoy hace 8 años, 100.000 soldados de la Alianza Atlántica entraron en la provincia separatista.

Desde entonces, Kosovo ha estado bajo la tutela de Naciones Unidas y la comunidad internacional busca un difícil acuerdo sobre su futuro estatuto.

El enviado especial de la ONU, Marti Ahtisaari, propone una independencia vigilada que garantice los derechos de las minorías étnicas. Así lo explicaba en Belgrado hace cuatro meses: “El acuerdo contempla medidas específicas para proteger a las comunidades kosovares no albanesas, incluyendo su representación parlamentaria, en el gobierno, el sistema judicial y el establecimiento de una serie de municipios de mayoría serbia con nuevas competencias”.

Pero el plan de Ahtisaari no disipa los temores de los serbios kosovares. Doscientos mil huyeron tras la retirada de tropas de Belgrado. Muchos reclaman ahora su derecho a volver al mismo Kosovo que dejarón atrás.