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Sorpresa en el R. Unido tras conocer que la mayoría de los sospechosos eran médicos

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Sorpresa en el R. Unido tras conocer que la mayoría de los sospechosos eran médicos

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Toda la prensa británica se hacía eco este martes: los primeros ocho sospechosos detenidos trabajaban en el Servicio Nacional de Sanidad del Reino Unido. Todos, según fuentes de seguridad británicas, entraron en el país de manera totalmente legal.

El sábado 30 de junio a las tres y cuarto de la tarde y bajo la mirada atónita de algunos viajeros, un jeep en llamas se lanza contra una de las terminales del aeropuerto de Glasgow. Dos hombres salen del coche en llamas. Inmediatamente son detenidos por la policía. El conductor resulta gravemente herido.

Uno de los dos hombres sería, según la policía, el doctor Bilal Abdullah, de origen iraquí, que, según las mismas fuentes, habría obtenido su diploma en Baghdad en 2004 y trabajaba en el Royal Alexandra Hospital en Paisley, cerca de Glasgow. El mismo donde fue ingresado el segundo de los ocupantes del vehículo.

Ese mismo día, a las nueve y cuarto de la noche, un hombre y una mujer son detenidos en la autopista M6. La operación estaría relacionada con los atentados fallidos.

A principios de esta semana se pudo conocer la identidad de la pareja: el hombre es un cirujano de 27 años, la mujer, de la misma edad, su esposa. Jordanos de origen palestino, ambos trabajaban también en el Servicio Nacional de Sanidad británico. La pareja había llegado al Reino Unido en 2005 procedente de Jordania donde se habían conocido mientras realizaban sus estudios en un colegio para alumnos de clase modesta y expediente brillante. Casados desde 2002 y padres de un niño, hoy sus pacientes se dicen chocados. “Debía estar muy convencido de sus creencias, una semana intenta salvar las vidas de la gente y a la semana siguiente intenta hacerlas saltar por los aires para que vuelvan al hospital en el que trabaja”, asegura uno de ellos. En la capital jordana, el padre del cirujano no puede creer que su hijo estuviese envuelto en los atentados. “Estoy seguro de que no tiene ninguna relación con esa historia, su vida en Jordania nunca estuvo relacionada con ningún tipo de actividad de ese tipo”, afirma.

Sus amigos aseguran, sin embargo, que en el último año había cambiado. Uno de ellos afirma que simpatizaba con movimientos islamistas en el Reino Unido.