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Bachar Al Asad, un león con piel de cordero.

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Bachar Al Asad, un león con piel de cordero.

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Enigmático, el presidente sirio ha preferido mantenerse alejado de la primera línea de la escena pública, durante sus primeros siete años de mandato. Tiempo que ha dedicado a obtener su legitimidad ante la “vieja guardia” siria y alcanzar la talla política internacional que tuvo su padre.

Bachar no estaba predestinado para la política. Formado como médico oftalmólogo en el Reino Unido, los avatares de la historia precipitaron su regreso a Damasco: el fallecimiento de su padre y la muerte en accidente de tráfico de su hermano, Bassel, el heredero.

Llegó al poder muy joven, con 34 años. En su investidura prometió la apertura y el cambio. Pertenece a una nueva generación de jóvenes líderes sucesores del viejo estilo árabe de sus padres. Caso de Abdallah de Jordania y Mohamed VI de Marruecos.

Esto decía en la época el biógrafo de Hafez al Asad: “En mi opinión la fuerza del legado del presidente Asad es tan fuerte, que cualquier sucesor estaría obligado a seguir sus pasos sin poder desprenderse de esa herencia”. La historia así lo confirma. Los cambios prometidos, la llamada “primavera de Damasco” fue un espejismo. El partido único Baaz impuso su ley. Los medios volvieron a ser controlados, los líderes de la oposición democrática están en la cárcel.

Pero el principal y dramático cambio, fue la salida de las tropas sirias del Líbano. El asesinato del ex-primer ministro libanés, Rafik Hariri, atribuído a los servicios secretos sirios, obligó a Bachar a ceder a las presiones de la comunidad internacional.

Ahora, el presidente sirio, que está en el punto de mira de los Estados Unidos e Israel navega entre dos aguas: “La escena política presenta numerosos puntos conflictivos al servicio de países extranjeros como Israel, que mezclados, son un cóctel que pretende cambiar la identidad del pueblo árabe”. Bachar al Asad mantiene su discurso moderado ante los países occidentales y aplica la mano de hierro en casa. La vida en Siria sigue igual.