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Los claroscuros del clavario de las enfermeras y el médico búlgaros

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Los claroscuros del clavario de las enfermeras y el médico búlgaros

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Con la libertad concedida hoy por el presidente búlgaro termina una penosa odisea de más de ocho años para las cinco enfermeras búlgaras y el médico de origen palestino, ahora naturalizado búlgaro. Fueron detenidos en 1999 y condenados a muerte pese al peritaje realizado por científicos internacionales que aseguraba que la epidemia de SIDA se había iniciado antes de que los profesionales sanitarios llegaran al Hospital de Bengasi. Los analistas coinciden en que, por un lado, el presidente libio, el Coronel Muamar Gadafi, ha convertido el caso en la moneda de cambio para sacar al país del aislamiento diplomático. Por otro lado, en clave interna, culpando a las enfermeras, Gadafi evitaba centrar la atención de los libios sobre el estado de los hospitales y la pobreza en la que vive gran parte de la población.

La estrategia diplomática ha funcionado a juzgar por las declaraciones amistosas de la comisaria europea de Exteriores, Benita Ferrero Waldner o el presidente francés, Nicolas Sarkozy que viaja mañana a Libia para dar las gracias a Gadafi personalmente. Tras años de procesos judiciales y negociación diplomática, las enfermeras y el médico firmaron una petición de clemencia y se comprometieron a no demandar al estado libio por los ocho años de cárcel sufridos. Estos documentos, el acuerdo de indemnización a las familias de los niños afectados alcanzado por la Unión Europea la semana pasada y las duras negociaciones de último minuto, han permitido la liberación definitiva del grupo.