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Nuevo desencuentro entre Rusia y Georgia

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Nuevo desencuentro entre Rusia y Georgia

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Las relaciones entre Rusia y Georgia no han dejado de empeorar desde la Revolución Rosa que aupó al poder al pro europeo Mijaíl Saakashvili en noviembre de 2003. Pero las diferencias tienen raíces más profundas; cobraron amplitud tras el colapso de la Unión Soviética, cuando Tiflis, zona de tránsito de hidrocarburos, empezó a reclamar la independencia. Los conflictos regionales, como el de Abjasia y Osetia del sur y como no, la guerra en Chechenia, han sido caldo de cultivo de la mayoría de los enfrentamientos. Rusia acusa regularmente a Georgia de apoyar logística y materialmente a los rebeldes chechenos. Tiflis por su parte considera que Moscú intenta desestabilizar el país respaldando a los separatistas en sus provincias rebeldes: Abjasia y Osetia del sur. Enclavada en el noroeste georgiano, en la costa del mar Negro, Abjasia tiene una afinidad histórica con Rusia. Su población, étnicamente diferente, no quiere formar parte de Georgia y no reconoce la autoridad de Mijaíl Saakashvili. Moscú aún mantiene tropas, oficialmente en misión de mantenimiento de la paz. Estratégicamente, Osetia del Sur es menos importante.

Independiente de facto desde hace 15 años tras un referéndum no reconocido por Georgia, sus habitantes preconizan la unión con Rusia, la “madre patria” y garante de su seguridad. Desde que llegó al poder, el presidente Saakasvili intenta cortar las ínfulas independentistas de las dos regiones rebeldes. Desde hace un año, los incidentes entre las partes se multiplican. A principios de 2006 Moscú vetó la importación de los principales productos georgianos. Ese otoño, Tiflis arrestó y expulsó a cuatro militares rusos basados en Tiflis bajo la acusación de espionaje. Rusia llamó a consultas a su embajador y deportó a 130 inmigrantes georgianos. A finales de año, las aguas parecían haber vuelto a su cauce cuando estalló la guerra del gas. Conteniendo la respiración, las otras repúblicas ex soviéticas siguen de cerca el termómetro de la hostilidad.