Última hora

Última hora

Musharraf en la encrucijada

Leyendo ahora:

Musharraf en la encrucijada

Tamaño de texto Aa Aa

Ausencia de la Jirga, rumores de estado de excepción…la crisis latente en la alianza entre Washington y el régimen de Islamabad se profundiza. En las últimas semanas Washington ha incrementado la presión sobre el General Musharraf para que “limpie” el cinturón tribal paquistaní que hace frontera con Afganistán y que según la administración Bush es un nido de terroristas de Al Qaeda. El número uno de la Casa Blanca ha condicionado las ayudas económicas a las pruebas concretas de lealtad, o lo que es lo mismo, a las detenciones de jefes terroristas y ha llegado incluso a amenazar con ataques unilaterales si persiste el inmovilismo gubernamental.

Atrapado entre un aliado que le acusa de jugar paralelamente a favor y en contra de Al Qaeda según sus intereses y una opinión pública abiertamente hostil a Washington, Musharraf atraviesa su peor momento político. Tras ordenar el asalto a la Mezquita Roja de Islamabad el pasado julio su popularidad cayó en picado y el caos se ha apoderado del país. Al menos 218 personas han muerto en los últimos 30 días en la ola de ataques suicidas. El caso Chandry es otro de las decisiones que le reprochan en el frente interno. Hace pocos meses Musharraf intentó en vano despedir al presidente de la Corte Suprema acusándole de utilizar su puesto para beneficio personal.

El juez se convirtió en un símbolo de la lucha contra la tiranía e inició una gira por el país para canalizar el descontento contra el presidente. Con gran parte de la población dándole la espalda y en plena crisis con sus aliados, las relaciones de Musharraf con su homólogo afgano tampoco están en su mejor momento. Hamid Karzai acusa al general de no hacer lo suficiente para frenar el flujo de guerrilleros en la volátil frontera. Musharraf asegura que la culpa es del gobierno afgano que no controla su propio territorio.

Musharraf no es el único que hace frente a un dilema. También Estados Unidos tiene que medir cada uno de sus pasos en Pakistán para no provocar la caída del general.

Con las elecciones presidenciales estadounidenses a la vuelta de la esquina, los precandidatos coinciden en que si Musharraf cae, la llegada de los fundamentalistas al poder sería inevitable.

Algunos periódicos paquistaníes señalaban que Washington se conformaría con mantener a
Musharraf al frente del Ejército, la institución más fuerte del país que ha sido definido como 6;Un Ejercito con un Estado”.