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Londres descarta la existencia de un tercer foco de fiebre aftosa en la zona de seguridad.

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Londres descarta la existencia de un tercer foco de fiebre aftosa en la zona de seguridad.

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Las autoridades han confirmado que los análisis efectuados a los animales sacrificados ayer, estaban libres de la enfermedad. La granja sospechosa está situada dentro del cerco sanitario de 10 kilómetros en el condado de Surrey, cerca de las otras dos fincas del sur de Inglaterra donde se dio el brote de fiebre aftosa la semana pasada. “Es una buena noticia, ha dicho el primer ministro británico, Gordon Brown, porque queremos asegurarnos de que la economía se recupera cuanto antes. Por eso vamos a indemnizar rápidamente a los granjeros de las zonas afectadas. Estamos decididos a llegar al fondo del asunto, es decir, a esclarecer todas las cuestiones relativas a la bioseguridad. En las próximas horas esperamos las conclusiones del informe final”. La principal incógnita es el origen del brote del mal, aunque en las conclusiones preliminares del informe al que aludía Brown se considera que la respuesta podría estar en el laboratorio animal de Pirbright.

Allí trabajan el Instituto de Salud Animal y la compañía farmacéutica Merial Animal Health, que fabrica vacunas para animales. El director general de Merial, Pierre-Jean Consalvi asegura que no se han constatado problemas de seguridad: “Todas las medidas que tomamos en materia de bioseguridad cumplen los estándares internacionales más exigentes. De hecho, -añade-las normas son muy parecidas a las que están vigentes cuando en medicina humana se trabaja con gérmenes extremadamente patógenos y sirven para que se puedan realizar este tipo de actividades en cualquier lugar, precisamente porque garantizamos esa bioseguridad”. Sin embargo, según las investigaciones hay muchas posibilidades de que la nueva epidemia tenga su epicentro en los dos establecimientos. Ambos fabrican vacunas contra la fiebre aftosa y utilizan la misma cepa, bastante rara, detectada en el ganado enfermo de Surrey. “Se barajan tres hipótesis: por un lado, la transmisión aérea, por otro, la difusión por vía del agua y por otro el vector humano. Del informe publicado el martes por la noche se desprende de manera consensuada que la vía aérea debe excluirse. Por tanto, quedan las otras dos posibilidades, y ambas están siendo investigadas”. Con las medidas adoptadas, las autoridades británicas esperan evitar una epizotia tan catastrófica como en 2001, cuando entre 6 y 10 millones de animales fueron sacrificados.

El principio de precaución sigue vigente: el virus de la fiebre aftosa es extremadamente contagioso entre animales. “Entre algunos animales el virus se propaga con mucha facilidad reconoce Consalvi Pero creo que es muy importante destacar que se trata de una enfermedad no patógena para el hombre”. El laboratorio veterinario Mérial colabora de cerca con las autoridades británicas, que le han encargado ya 300.000 vacunas para luchar contra la fiebre aftosa.