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De crisis hipotecaria estadounidense a crisis bursátil internacional

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De crisis hipotecaria estadounidense a crisis bursátil internacional

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La crisis actual tiene su origen en las típicas zonas residenciales estadounidenses. Desde 2002, el crédito fácil alentado por la Reserva Federal para impulsar la economía ha permitido a miles de familias modestas convertirse en propietarias. Los compradores suscribían créditos “subprimas” o de alto riesgo, que no existen por ejemplo en países como España. No daban entrada y al principio pagaban poco, pero el tipo de interés podía dispararse hasta el 18% en 3 años. “Repirar era más que suficiente para que te dieran un crédito inmobiliario, -señala Ivy Zelman de Crédit Suisse. La caída de los precios de las casas y el aumento de los intereses hizo que muchos de los beneficiarios de los créditos fáciles dejasen de pagar. El efecto dominó ha transformado la crisis hipotecaria en Estados Unidos en crisis bursátil mundial.

El mecanismo es el siguiente:
-Los particulares son insolventes.
-Eso repercute en las entidades crediticias, que no pueden recuperar el dinero prestado.
-Detrás, en cadena, quedan atrapados algunos fondos y bancos internacionales que al calor del éxito de este tipo de préstamos, habían adquirido títulos en el mercado financiero.
-Sus pérdidas en el mercado inmobiliario les lleva a vender sus acciones.
-Ese movimiento provoca la caída de las bolsas. El nerviosismo se apodera de las plazas. Los mercados responden a las caídas con nuevos desplomes.

En el sentido estricto, no se puede hablar de crash, la situación que se da cuando las bolsas experimentan una caída repentina del 10%. Los expertos coinciden en que es más adecuado hablar de corrección financiera brutal. Pero el ajuste se ha visto amplificado por la internacionalización de los mercados y por la falta de control de los fondos especulativos. La Comisión Europea ha decidido abrir una investigación sobre el papel que han desempeñado en esta crisis las agencias de calificación crediticias, acusadas de ser demasiado generosas a la hora de evaluar los valores respaldados por los créditos fáciles.

Desde Bruselas, la portavoz de la Comisión Europea confirmó que el informe se basará en cuatro aspectos: la gobernanza de esas agencias de calificación, la gestión de los conflictos de intereses, sus fuentes de recursos y la valoración del rendimiento. A la espera de que se publiquen las conclusiones, los principales actores financieros, bancos, fondos especulativos y agencias de calificación crediticias siguen acusándose mútuamente de ser responsables de la crisis.