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Kosovo, en la encrucijada

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Kosovo, en la encrucijada

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Ocho años después de la intervención militar de la OTAN en Kosovo, la provincia serbia sigue en la encrucijada. Está administrado por la ONU y la OTAN, a la espera de una decisión sobre su estatuto definitivo. El plan sobre el que trabaja Naciones Unidas contempla una autonomía tutelada, algo a lo que Belgrado se opone firmemente.

Unos 16.000 soldados componen la fuerza de paz de la OTAN, que encabeza el general Kather: “Por supuesto, el nerviosismo de la gente crece porque saben que estamos en la recta final. Desde luego, estamos preparándonos con prudencia para cualquier cosa que pueda suceder”.

Mantener esta misión cuesta a la OTAN unos 120 millones de euros al año. Las iniciativas negociadoras para tratar de encontrar una salida a este callejón han sido muchas y variadas desde hace años, como también lo han sido las posturas dentro de la comunidad internacional. Serbia tiene en Rusia su mejor aliado en la ONU. El Kremlin ha bloqueado en el Consejo de Seguridad el plan que prevé una autonomía tutelada.

También la minoría serbia que habita en Kosovo, tiene algo que decir. 200.000 han abandonado la provincia. Desconfían del acuerdo que se alcance, como señala su líder política Rada Trajkovic: “Belgrado no es capaz de mantener económica o políticamente a los serbios de Kosovo, ni de garantizar su seguridad o integrarnos. Pero tampoco los líderes albanokosovares y el gobierno provisional están capacitados para ser independientes”.

Mientras, en las calles de Prístina, se espera con impaciencia la solución que no llega. Los albanokosovares piden su independencia desde hace 25 años, y ese objetivo no ha cambiado: “Espero que Kosovo sea independiente. Otra cosa no es admisible para nosotros. La solución final, dice, es la independencia, y punto”.

Las esperanzas de encontrar una solución que satisfaga a todos son cada día más débiles. La troika negociadora tiene hasta el 10 de diciembre para presentar al secretario general de la ONU su informe definitivo. De él depende que los albaneses declaren, o no, la independencia unilateral de la provincia.