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Nahr al Bared, ¿Y ahora qué?

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Nahr al Bared, ¿Y ahora qué?

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Nahr al Bared marcará un antes y un después para los refugiados palestinos en el Líbano. Es al menos el sentimiento generalizado que reina al final de la batalla. Muchos refugiados y la oposición libanesa aseguran que el gobierno aprovechará la ocasión para retomar el control absoluto de todos los campos palestinos.

Por ahora, el primer ministro libanés, Fouad Siniora, se ha limitado a asegurar que el Ejecutivo llevará a cabo la reconstrucción prometida. Sin embargo, Siniora no ha descartado un cambio de reglas en los campamentos diseminados a lo largo y ancho del país, y que hasta ahora eran una especie de zona franca donde el Ejército se limitaba a controlar las entradas y salidas.

Los 400 mil palestinos refugiados en el Líbano constituyen casi el diez por ciento de la población libanesa. Pero no son ciudadanos de pleno derecho: no pueden elegir residencia, ni acceder a la nacionalidad libanesa. Además tienen prohibido ejercer un gran número de profesiones.

Para muchos residentes en Nahr al-Bared, lo importante es volver a la vida de antes sin perder los pocos derechos que tenían, pero el fin de la autogestión que reina en los campamentos desde 1982 parece muy cerca. Para el gobierno libanés, los recientes enfrentamientos demuestran que los campos de refugiados palestinos son bombas de relojería.

Desactivarlas pasa por desarmar a las milicias que justifican sus arsenales asegurando que son indispensables para defender a la población. Sin embargo el Ejecutivo de Siniora no está dispuesto a pasar por alto la facilidad con la que el grupo islamista suní Fatah al Islam, no reconocido por las principales organizaciones palestinas, pudo instalarse en el campo de Nahr al Bared.

El primer paso de su gabinete podría ser prohibir la presencia de palestinos armados fuera de los campos y regular el flujo de armas dentro. Ya había abordado la cuestión de las armas en los campamentos de refugiados en 2005, pero las múltiples crisis internas dejaron en segundo plano un asunto que junto con la suerte de los refugiados vuelve a estar de plena actualidad.