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Afganistán, gran perdedor de la guerra en Irak

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Afganistán, gran perdedor de la guerra en Irak

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Septiembre de 2001. Estados Unidos acaba de sufrir los peores atentados de su historia. Pronto, Ben Laden se perfila como el principal sospechoso. Washington pone precio a su cabeza y exige a los talibanes la entrega inmediata del millonario saudí, refugiado en las montañas afganas.

Treinta años de guerra civil habían hecho de Afganistán una nación en ruinas y a la deriva en manos de los señores de la Guerra. Olvidado del mundo durante décadas, Afganistán se convierte de la noche a la mañana en el principal frente en la lucha contra el terrorismo.

Un mes después de los atentados, Estados Unidos con el apoyo de una coalición internacional lanza una campaña de bombardeos para acabar con el régimen de los talibanes. La comunidad internacional se compromete a restablecer la seguridad y estabilidad en el país y a garantizar su reconstrucción.

Pero seis años después, Afganistán se reencuentra con sus viejos demonios: el cultivo de opio, en pleno declive con los talibanes, vuelve a irrumpir con fuerza al igual que el tráfico de drogas, que representa el 60% de la economía afgana.

La seguridad, una de las prioridades de la ISAF, también brilla por su ausencia. El número de atentados ha ido en aumento con el paso de los años. Un fracaso que puede achacarse en parte a que las fuerzas de seguridad afganas son escasas y corruptas, pero sobre todo a que las tropas de la ISAF son insuficientes para cubrir todo el territorio afgano.

Los especialistas consideran que los problemas actuales de Afganistán son consecuencia indirecta de la invasión estadounidense de Irak. Hasta 2003, el país había comenzado a levantar cabeza y la seguridad mejoraba a ojos vista, pero la guerra de Irak acaparó la atención y preciosos medios militares y financieros de Washington, sembrando el terreno a la insurgencia.

Y si Estados Unidos ganó la guerra contra Irak gracias al imponente despliegue de medios, ahora está perdiendo la paz. Cuatro años después, el país sigue siendo incapaz de asumir su seguridad.