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La matanza de Katyn, espina en las relaciones ruso-polacas

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La matanza de Katyn, espina en las relaciones ruso-polacas

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Hace exactamente 68 años, tras el pacto Von Ribbentrop-Molotov, en el que soviéticos y nazis acuerdan en secreto el reparto de Polonia, el país es invadido por la Wechrmacht y por el Ejército Rojo. En cuestión de días, cada Ejército ocupa la mitad del país, atenazando a la resistencia polaca. Hitler y Staline siguen de cerca la operación.

Cuatro años después, cuando Alemania rompe el pacto e invade la Unión Soviética, soldados alemanes descubren en el bosque de Katyn, en Rusia occidental, los cuerpos de entre 4 y 5 mil oficiales polacos.

El macabro descubrimiento es filmado con todo lujo de detalles por la propaganda alemana que imputa el crimen a los soviéticos.

Moscú desmiente formalmente su implicación en la masacre y acusa al Tercer Reich de querer disimular sus propias atrocidades.

El caso llega al proceso de Nuremberg…Katyn es incluído en la lista de crímenes nazis, pero después, es retirado misteriosamente antes de que concluya el proceso.

Posteriormente, se descubren otras fosas comunes en la región. En total, más de 20 mil polacos de la élite intelectual y militar polaca, o miembros de la resistencia fueron asesinados en la primavera de 1940. Un año antes de que la Wechrmacht penetrase en territorio soviético.

La verdad no ve la luz hasta 1990. Gorbatchov reconoce que el crimen fue cometido por la policía secreta soviética por orden de Stalin y entrega a Varsovia los documentos que lo demuestran.

En 1993, Boris Yeltsin acude a una ceremonia conmemorativa. Pero su ausencia dos años después hace correr ríos de tinta. El plantón a Lech Walesa es ampliamente interpretado y comentado en Polonia.

Desde entonces, la masacre sigue envenenando las relaciones entre los dos países.

Rusia sigue negándose a entregar a Polonia ciertos documentos clasificados todavía top secret, pero el Instituto polaco de la memoria nacional ha lanzado su propia investigación.

Su objetivo es recuperar todos los documentos y lograr que Moscú reconozca que las ejecuciones del bosque de Katyn no pueden ser clasificadas como crimen militar, sino como genocidio.