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No es la primera vez que Israel amenaza con cortar el suministro a los palestinos, ni la primera vez que ejecutaría su amenaza. Tanto en Gaza como en Cisjordania, la población ha aprendido a convivir con la incertidumbre. El anuncio de ayer fue recibido con una mezcla de fatalismo y sentimiento de injusticia.

“Aunque nos corten el agua y nos dejen sin gasolina dice este residente en Gaza nuestro pueblo se mantendrá firme. No nos dan miedo los aviones ni nada de eso. Somos fuertes” “Israel no tiene derecho a cortar el suministro de agua y de electricidad en Gaza, señala otro vecino ni de declarar la franja Estado enemigo, porque no es justo para el pueblo palestino”

En las calles de Gaza, proliferan los generadores. Los comerciantes los usan principalmente para mantener los productos frescos. En todas las casas hay velas o las lámparas de gas. Todos están preparados para los cortes en el suministro. El promedio diario de electricidad es de seis a ocho horas.

La única central eléctrica de Gaza, bombardeada por la aviación israelí en junio del año pasado, vuelve a estar activa, pero sufre constantes parones por falta de combustible. El último se produjo en agosto; Bruselas no había pagado la factura. La Unión Europea suministra parte del combustible para la central, que sólo produce entre el 20 y el 30% de la electricidad que se consume en la franja de Gaza. El 70% restante, corre a cargo de Israel.

La situación de dependencia se repite con el agua. La ley israelí que data de 1959 estipula que toda las aguas superficiales y subterráneas pertenecen al Estado. A ello se une la prohibición de construir infraestructuras hidráulicas aunque las que existían han sido casi completamente destruidas por los bombardeos.

En la franja de Gaza las lluvias son escasas. Sólo 35 millones de metros cúbicos anuales penetran en la capa freática. El equivalente a 79 litros de agua por día y por habitante, cuando el consumo normal es de 150 a 200 litros.

Israel suministra el 80% del agua a Gaza. Los palestinos pagan cuatro veces más que los colonos, que tienen importantes subvenciones. 362 kilómetros cuadrados. Un millón 450 mil habitantes y un suministro por goteo. Las cifras hablan por sí mismas.