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El "camarada viajero" que desató la carrera espacial

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El "camarada viajero" que desató la carrera espacial

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El 4 de octubre de 1957, desde un pueblo perdido en medio de la estepa Kazaja, la Unión Soviética pone en órbita una esfera metálica de 83 kilos dotada de cuatro antenas y dos transmisores de radio. En plena Guerra Fría, las señales lanzadas desde el espacio por el Sputnik, que significa “Camarada viajero”, extienden los confines de la guerra fría hasta el espacio.

Aunque el Sputnik marca el comienzo de la carrera espacial, su fabricación fue casi un juego de niños según recuerda uno de sus creadores.

“Lo veíamos como el juguete de Korolióv, afirma Boris Chertok cuando estábamos preparando su lanzamiento, no nos imaginábamos el impacto que esa pequeña bola, tan simple por dentro como por fuera, iba a tener en el futuro de la humanidad”

Boris Chértok, que acaba de cumplir 95 años, era entonces adjunto del legendario Serguei Korolióv, padre del programa espacial ruso.

Cuando llega a sus oídos que los estadounidenses pretenden poner en órbita un satélite aceleran su programa. Sputnik es lanzado dos días antes de la fecha prevista.

Los secretos técnicos los buscan en Alemania, examinando centímetro a centímetro el misíl balístico V2.

Al final de la guerra, los estadounidenses se hacen con un centenar de ejemplares de la documentación técnica y consiguen cierta ventaja, pero los soviéticos se instalan en Alemania y consiguen reconstituir los planos. En 1954 crean el cohete R7.

Al día siguiente del lanzamiento, el diario moscovita Pravda saca una discreta columna sobre el acontecimiento. Los periodicos estadounidenses, en cambio, destacan en portada que el portentoso artefacto de la URSS ya había sobrevolado cuatro veces su territorio.

“Por muy desagradable que resulte escucharlo, la Guerra Fría estimuló el desarrollo de la tecnología espacial. Si siempre hubieramos vivido tan pacíficamente como lo hacemos hoy en día, sostiene Boris Chertok sin miedo a que otra potencia nos ataque, no se habría invertido tanto en el desarrollo de la tecnología espacial” Sumido en una crisis de autoestima, Washington consigue la revancha doce años después en la luna.