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Los regímenes especiales de la discordia

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Los regímenes especiales de la discordia

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Francia es la nación de las paradojas: el país está hoy paralizado por una huelga masiva contra la reforma de los regímenes especiales de pensiones, que sin embargo, aprueban la mayoría de los franceses.

No es el caso de los beneficiarios de los controvertidos regímenes que Sarkozy quiere revisar aunque sea desafiando a lo todopoderosos sindicatos, a los que paradoja de las paradojas solo están afiliados el 8% de trabajadores.

“Como ahora se vive más años, si no se cotiza durante más tiempo el sistema se hunde. A los trabajadores ferroviarios, a los agentes de la red de transportes públicos, a los electricistas y a todos los demás les digo que no puede haber dos categorías de franceses, los que cotizan 40 años y los que cotizan 37 y medio”

128 profesiones están sujetas a regímenes especiales de jubilación, que afectan a un millón cien mil jubilados y algún día a 500 mil trabajadores en activo. Solo representa un 6,4% del total de las pensiones en Francia.

El año pasado, el Estado desembolsó 5.000 millones de euros para paliar el déficit creado por las jubilaciones anticipadas.

La reforma que pretende aplicar Sarkozy aumentará el tiempo de cotización a 40 años, como los otros sectores de actividad en Francia incluídos la mayoría de los funcionarios. Su pensión se calculará en base a los seis últimos meses trabajados.

Algunas profesiones tienen regímenes especiales que datan del siglo 19, pero la mayoría fueron establecidos tras la Segunda Guerra Mundial, como los estatutos de los empleados de Electricidad y Gas de Francia. Con ellos se pretendía recompensar profesiones peligrosas o vitales para la reconstrucción.

Dentro de los regímenes especiales hay unos que lo son más que otros. Se lleva la palma el de la empresa pública francesa de ferrocarriles. El estatuto de la compañía cubre la enfermedad, la jubilación y las ayudas familiares a los 368.000 agentes en activo y jubilados y a sus familias.

Su déficit asciende a tres mil millones de euros.

Aunque se habla menos, otras profesiones forman parte del exclusivo club: como los marinos, los notarios o los trabajadores de la ópera de París, que gozan del estatuto desde que Luis 14 lo instauró para “preservar la excelencia de los artistas”. Los bailarines se jubilan a los 40, o a los 42 como muy tarde.

Otra situación que levanta ampollas es la de los parlamentarios. Los diputados se jubilan a los 55, los senadores a los 53, pero sus años de trabajo cuentan el doble. Algunos denuncian ellos mismos sus privilegios, ironías del destino, otros tendrán que votar la reforma.