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La falta de armonización dificulta las adopciones internacionales

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La falta de armonización dificulta las adopciones internacionales

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Operación humanitaria o tráfico de niños. Por el momento, casi todo son preguntas sin respuestas en este turbio asunto, aunque hay dos puntos que sí han sido establecidos: muchos de los niños no eran huérfanos y los menores fueron arrancados a sus familias con engaños: “Vino un coche con dos hombres blancos y uno negro que hablaban árabe. El conductor dijo, ven conmigo, que te voy a dar dinero y galletas y después te llevaremos a casa”

300 familias belgas y francesas habrían pagado entre 2.800 y 6.000 euros para adoptar a esos niños. Menores que no podían ser adoptados según la ley en vigor en Sudán como explica el presidente de la Asociación Francesa de Adopciones: “Los países musulmanes no reconocen la adopción, Francia no puede adoptar niños en países musulmanes”

Ni Francia ni ningún otro país, de ahí la dificultad de las adopciones internacionales, que se rigen por las leyes en vigor en los países de acogida pero también en los de origen. Para adoptar legalmente, hay que seguir escrupulosamente las dos legislaciones. El único denominador común es la Convención de la Haya para la protección de los niños adoptada en 1993

Estos son los países que la han ratificado: En naranja los de acogida y en amarillo los de origen. Una de las reglas de esa convención estipula que en caso de que los niños sean separados de sus padres por una guerra o una catástrofe natural no se puede dar por sentado que ningún otro familiar podrá ocuparse de ellos. También signatarios de la Convención, otros países donde la adopción internacional es poco frecuente, como Rumanía.

Desde 2001, el país impuso una moratoria confirmada en 2005 por una ley muy restrictiva encaminada a impulsar las adopciones nacionales y luchar contra el tráfico de niños. La prioridad es no separarlos de sus raíces siempre que sea posible. “Puede haber un tío, una tía, un abuelo, una hermana o algún adulto que pueda acoger al menor en dificultades. Pero para que un niño sea candidato a la adopción hay que tener un abandono constituido legalmente de forma jurídica”

Todos los padres que recurren a organismos legales para adoptar lo saben: el camino es largo y la interminable burocracia no siempre da resultado. La tentación de recurrir a la ilegalidad está siempre ahí.