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La ley del terror del "hombre de hierro"

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La ley del terror del "hombre de hierro"

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El comienzo de las grandes purgas estalinistas se sitúa en 1937, pero la barbarie comenzó inmediatamente después de la Revolución bolchevique en 1917. Entre ese año y 1930 se habla de entre 7 y 10 millones de víctimas, pero las derivas estalinistas tuvieron más repercusión porque ocurrieron en las ciudades. A la vista de todos, Stalin, “el hombre de hierro” emprende la liquidación de la vieja guardia bolchevique en beneficio de una nueva generación de políticos que le debe todo.

Procesos espectaculares que se desarrollan en Moscú y cuyo objetivo es convencer a la opinión pública de la existencia de un vasto complot antisoviético. La puesta en escena terminaba siempre de la misma forma:

La condena a muerte y la ejecución de la pena. Durante ese periodo, 725.000 personas fueron fusiladas en la Unión Soviética. Entre las víctimas la casi totalidad de los bolcheviques que habían tenido un papel preponderante en la Revolución de 1917 o en el Gobierno de Lenin.

El cinco de agosto de 1937, entra en vigor la directiva prikaz, un decreto firmado por el jefe de la policía secreta que ordena reprimir a los elementos antisoviéticos y socialmente peligrosos y marca el comienzo de las grandes purgas. Establecer el número preciso de muertos y detenidos es casi imposible, pero la cifra más barajada es la de doce millones y medio de víctimas, muchas de ellas inocentes.

Las familias que formulan peticiones de rehabilitación tienen que debe demostrar sin ambajes la inocencia de la persona en cuestión. Lo explica el director de la oficina de rehabilitación de la región de Macadán: “Para empezar explica tenemos que consultar otros archivos para saber si esa persona luchaba contra el Ejército Rojo o se trataba de un delincuente común. Para nosotros es más difícil esclarecer esos casos”

El padre de Vladímir fue enviado al Gulag después de que el Ejército Rojo le liberase de los campos nazis. Le acusaron de lo imperdonable: rendirse al enemigo: “Aún recuerdo perfectamente los rostros de quienes me dijeron: “eres un perro, el hijo de un enemigo público.” En aquellos tiempos, era lo que sucedía si tu padre era detenido y capturado como enemigo de guerra” Dos años después de la muerte de Stalin, Nikita Kruschev acusó a su predecesor de abuso de poder.