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La división electoral de Bruselas bloquea la formación del futuro gobierno belga

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La división electoral de Bruselas bloquea la formación del futuro gobierno belga

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Bélgica atraviesa por momentos difíciles y el horizonte no está precisamente despejado de nubarrones. Mientras en las calles de la capital los partidarios de la unidad enarbolan con orgullo la bandera nacional, en las instituciones públicas los políticos se enzarzan en una destructiva dinámica de ultimatums y provocaciones.

La división electoral de Bruselas es extremadamente delicada. Si los flamencos deciden escindirse de forma unilateral, los francófonos no dudarán en bloquear las negociaciones del futuro gobierno de Ives Leterme.

La región de Bruselas, o Bruselas Hal-Vilvorde, está compuesta por los 19 municipios de la capital y otros 35 más que se encuentran en territorio flamenco. Sin embargo, los francófonos pueden votar por las listas valonas. Es más en los 6 en los que son mayoritarios, los papeles administrativos se redactan en ambas lenguas. Bruselas es la única región mixta del país, aunque en esta ocasión eso no supone una ventaja.

“Bruselas es una ciudad mayoritariamente francófona, aunque no tiene ningún vínculo con Valonia nos cuenta el francófono Olivier Maingain, diputado del grupo liberal. O al menos, ningún vínculo territorial. El problema es que tampoco tiene ninguna relación con su periferia, con lo cual no puede resolver sus problemas de movilidad o expandirse económicamente. Está aislada porque los flamencos han decidido encerrarla en una especie de prisión. En definitiva, los partidos flamencos nunca han aceptado que la capital del país sea mayoritariamente francófona porque en el resto del país los flamencos son mayoría”.

En el fondo la comunidad flamenca se siente amenazada por su vecinos del sur y por eso ahora rechazan los derechos que han ido adquiriendo los francófonos a lo largo de la historia.

Mark Eyskens es un diputado flamenco del grupo cristianodemócrata: “Hay municipios que antiguamente eran flamencos al cien por cien. Y si hoy no lo son es porque han sido invadidos por los francófonos de Bruselas. Han afrancesado esos municipios, si podemos decirlo así. En algunos de ellos, los francófonos representan al 70% o al 80% de la población. Y lo que les recriminan los flamencos es que no se adapten al entorno flamenco. Estamos, por tanto, ante un problema psicológico”.

Psicológico, sentimental o simbólico, como se quiera, pero conflicto al fin y al cabo. Y más grave de lo que pueda parecer, ya que está poniendo en peligro la unidad del Estado belga.