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La tensión política amenaza con partir Bélgica por la mitad

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La tensión política amenaza con partir Bélgica por la mitad

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Bélgica se sumerge hasta el fondo en la crisis política más grave desde su independencia, hace 137 años. Los partidos flamencos se aliaron ayer votando, por primera vez junto a la extrema derecha nacionalista, para aprobar la secesión de la circunscripción de Bruselas a espaldas de los partidos valones, cuyos diputados abandonaron el Parlamento para mostrar su rechazo.

El nacionalista flamenco Jean-Marie Dedecker en cambio, estaba exultante: “Hoy es un día histórico para Flandes. Finalmente hemos conseguido imponer la mayoría flamenca, pero no podemos celebrarlo todavía porque habrá todo tipo de recursos. Posiblemente nos lleve un año más. Pero hemos enseñado los dientes. El león flamenco ha rugido, eso es lo importante” decía, aludiendo al símbolo de Flandes.

El gallo valón por su parte ha cacareado su inquietud por la demostración de fuerza de los flamencos. Los partidos francófonos consideran la votación como una declaración de guerra.

Olivier Maingain, líder del Frente Democrático Francófono: “Es la primera vez en la historia de Bélgica que, en un asunto tan delicado, una comunidad lingüística vota contra otra, todo ello además, promovido por la extrema derecha” comentaba.

El líder liberal Didier Reynders, ganador de las elecciones en Valonia, también considera que la iniciativa flamenca es histórica. “Es muy grave, es un voto que atenta contra ‘el pacto de los belgas’ el respeto de las minorías y de la convivencia entre comunidades lingüísticas”.

El laberinto se amplía en torno al democristiano flamenco Yves Leterme, que desde que ganó las elecciones hace cinco meses negocia un acuerdo de Gobierno, que debe incluir a al menos un partido francófono.

El conflicto viene de lejos, pero esta vez amenaza más que nunca con llevar el país a la ruptura.