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Rasmussen en aprietos

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Rasmussen en aprietos

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Dos mandatos con crecimiento económico no han conseguido frenar el ascenso de la oposición socialdemócrata danesa. Su líder, Helle Thorning-Schmidt, está muy igualada en los últimos sondeos con Anders Fogh Rasmussen, el primer ministro saliente.

Aunque el partido Liberal liderado por Rasmussen se imponga en las urnas, podría necesitar el apoyo de dos grupos antagónicos: el derechista Partido del Pueblo Danés, partidario de una política de inmigración y de refugiados muy restrictiva y de la recién llegada Nueva Alianza, que defiende justo lo contrario, como explica su dirigente, Naser Khader, un político muy popular de origen palestino:

“Para la Nueva Alianza hay varios asuntos fundamentales, ha dicho pero lo más importante es la reforma de los impuestos y de la política sobre inmigración y sanidad”

En el poder desde 2001, la coalición liberal-conservadora de Rasmussen sigue contando con los favores de la opinión pública, avalada sobre todo por las cifras económicas.

El año pasado el país presentó un crecimiento del 3,5%, un punto más que la media europea. Además, el índice de desempleo ronda el 4%, el menor en más de 30 años, y el presupuesto gubernamental es excedentario desde 1997.

Rasmussen ha propuesto un incremento del gasto público para mejorar el Estado de bienestar:

“La economía danesa es muy sólida. No tenemos problemas políticos serios. En general la gente está satisfecha. Es cuestión de plantearse qué gobierno puede continuar o sustituir al actual después del 13 de noviembre”

Si revalida mandato, tendrá que contar con el derechista PPD liderado por Pia Kjaersgaard, su aliado imprescindible desde 2001.

La coexistencia a largo plazo como aliados parlamentarios de la Nueva Alianza y del PPD, cuyas posiciones son completamente antagónicas podría jugar a favor de Helle Thorning-Schmidt.

La carismática líder socialdemócrata ha insistido durante la campaña en que estos comicios son una elección entre la protección del Estado de bienestar, que según ella está en decadencia, y las disminuciones de impuestos preconizadas por la derecha.

“Somos muy diferentes, tenemos diferentes valores y diferentes visiones sobre el estado de bienestar, y los servicios públicos…yo creo que nuestras diferencias son muy evidentes, sobre todo en la gran cuestión que se plantea en las urnas: disminuir los impuestos o desarrollar los servicios públicos…es la división tradicional entre la derecha y la izquierda.”

Aunque su partido y el del primer ministro saliente si están en la misma longitud de ondas sobre Europa, la líder opositora se ha declarado contraria a la formación de una gran alianza con Rasmussen.