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La ruptura a prueba

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La ruptura a prueba

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Fue elegido como reformista y como reformista se presenta en todos los foros. El discurso de Nicolas Sarkozy ayer en el Parlamento Europeo fue el último ejemplo. El presidente francés volvía a mostrar su determinación: “He puesto en marcha una política de reformas aprobadas por los franceses. Les expliqué todo antes de las elecciones, por eso pienso llevar a cabo esas reformas hasta el final. Nada conseguirá apartarme de mi objetivo”

Amparado por su legitimidad, el presidente francés se ha puesto en primera línea de la ofensiva contra los sindicatos, un papel tradicionalmente reservado al primer ministro. Ayer, François Fillon, mostraba la misma firmeza en el Parlamento francés: “El gobierno no renunciará a aplicar los principios de esta reforma. Y no lo hará porque se comprometió a llevarla a cabo con los franceses que financian el déficit de esos regímenes especiales”

Este año, se necesitarán cinco mil millones de euros para equilibrar las cuentas de esos regímenes que permiten a ciertas categorías de trabajadores cotizar 37,5 años en lugar de 40 para jubilarse. En 1995 fracasó la primera tentativa de poner en marcha la reforma, que afectará a unas 500 mil personas. Entonces, los franceses apoyaron a los huelguistas.

Brice Teinturier, del instituto de sondeos TNS Sofres: “Hoy las cosas han cambiado por muchas razones, y los franceses apoyan la reforma del gobierno, consideran que la reforma de los regímenes especiales es normal y debe hacerse, por tanto no sienten empatía con los manifestantes”

Eso obliga a la oposición a limitar sus críticas a los métodos del presidente. Ségolène Royal, del Partido Socialista. “Ya sabemos perfectamente como funciona Nicolas Sarkozy: se basa mucho en los sondeos, ya lo hizo durante la campaña y lo está haciendo de nuevo ahora. ¿Qué se plantea? se plantea que el movimiento de huelga es impopular, se dice que los regímenes especiales son impopulares, por tanto entra en el enfrentamiento a saco y nos hace creer que está reformando de forma duradera”

El presidente sigue contando con un sólido apoyo de sus compatriotas, pero los movimientos sociales que se avecinan pondrán a prueba su credibilidad como reformista.