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Ingrid Betancourt, un símbolo para los miles de secuestrados por las FARC

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Ingrid Betancourt, un símbolo para los miles de secuestrados por las FARC

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En julio de 2002, en este vídeo, Ingrid Betancourt se dirigió a su familia por primera vez desde que fue secuestrada por las FARC el 23 de febrero del mismo año. La franco-colombiana también tuvo palabras de agradecimiento para Francia: “a los franceses que han estado conmigo a pesar de la distancia y el tiempo, gracias”.

Es sobre todo a causa de las manifestaciones que recorrieron Francia reclamando su liberación que Ingrid Betancourt se ha convertido en el símbolo de los secuestrados en Colombia. Un drama que sufren millares de familias en el país sudamericano.

A la una de la madrugada las emisoras de radio de Bogotá emiten mensajes de apoyo de quienes más añoran a los rehenes. A esa hora es más probable que los sintonicen en la jungla. Son unas palabras de un hijo, de una esposa o de una madre: “que por favor me envíen alguna razón, qué es lo que quieren, qué es lo que esperan que nosotros hagamos, que me dejen saber si lo tienen. Esta es una angustia muy horrible para unos padres”.

En un año se secuestran más gente en Colombia que en todo el mundo. Una práctica con fines económicos y políticos y de efectos devastadores para sus víctimas.

El periodista Guillermo Cortés sufrió esta experiencia en enero de 2000. Estuvo ocho meses en la jungla: “si a la pérdida de la libertad se le une el hecho de sentirse uno un objeto, un material de compra y venta, de negocio, una mercancía, es aún más humillante”.

Los secuestros no hacen distinción. La prueba es la historia de este niño de cinco años. Fue raptado en una guardería de Cucutá y estuvo seis meses en manos de las FARC. Su guardiana, una guerrillera, se apiadó y terminó caminando 24 horas con el en sus brazos para devolvérselo a sus padres.