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Los cambios de la nueva Europa sin fronteras

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Los cambios de la nueva Europa sin fronteras

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Cambios en la vida y en las costumbres de muchos ciudadanos. La canciller alemana, Angel Merkel, ha recordado que estos controles ya desaparecidos fueron símbolo de la división entre el Este y el Oeste.

“Me llena de satisfacción que los estudiantes estén creciendo y puedan hacerse mayores viviendo una experiencia de normalidad europea, cosa que sus padres y abuelos solo pudieron soñar, algo que siempre suposo un gran sufrimiento”, ha dicho Merkel.

Fráncfort del Óder en Alemania y Slubice en Polonia compartían una de estas fronteras, en otro tiempo inexpugnables. Pero como explica este estudiante alemán, ahora todo es más fácil: “Esto es algo grande, estudio en la parte alemana y vivo en una residencia en la zona polaca. Ya no perderé más el tren porque no tendré que esperar diez minutos en la frontera. De verdad, realmente maravilloso”.

Desde Polonia, el alcalde de Slubica hablaba de los retos del futuro: “La desaparición de los controles es muy importante para el desarrollo económico de estas ciudades, que realidad quieren llegar a ser dos ciudades en una”.

Euforía desatada dentro de Schengen, enfado fuera. Como el de los ciudadanos bielorrusos. Con cinco euros pagaban un visado para entrar en Lituania. Ahora les costará sesenta: “Tendré que hacer menos viajes de los que hago ahora para ver a mis amigos, hacíamos deporte y no pudo continuar sin ellos, un golpe muy duro, sesenta euros, es todo un problema, es la mitad de mi nómina”, comenta un bielorruso.

El camino para ampliar el espacio Schengen ha sido muy largo y muy difícil. Una realidad palpable que acelera las relaciones humanas y comerciales.