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La desigualdad, telón de fondo de la crisis keniata

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La desigualdad, telón de fondo de la crisis keniata

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Mwai Kibaki es una figura emblemática de la política keniata desde la independencia de la ex colonia británica en 1963. Pero la oleada de violencia que ha desatado su reelección como presidente va más allá de la política.

Kibaki es de la etnia kikuyu, mayoritaria en el país. Raila Odinga, el hombre que le acusa de haberle robado las elecciones, es de la etnia Luo.

Encarcelado durante nueve años, Odinga encarna, como su padre antes de él, la oposición irreductible al régimen surgido tras la Independencia. Desde entonces, los Kikuyus dominan el país política y económicamente, lo que suscita el resentimiento de los Luo y agrava la rivalidad ancestral entre las dos etnias

En un clima de inestabilidad y acusaciones de fraude, los seguidores de los dos candidatos tienen un enemigo fácilmente identificable. Implantada a las orillas del lago Victoria, la etnia Luo representa el 13 % de la población. Es la segunda etnia del país. Los Kikuyus, mayoritarios, están asentados en la provincia central.

Pero el factor étnico, que sin duda ha avivado las tensiones, no lo explica todo. Todos los analistas coinciden en que los barrios marginales de la capital son auténticos polvorines que pueden estallar con la mínima chispa.

Porque aquí no se ha visto el fruto de los logros económicos que resaltaba Kibaki durante su campaña electoral

En tres años, el crecimiento económico se ha duplicado y el sector turístico ha levantado cabeza tras la caída en picado por los atentados de Al Qaeda. Además, desde 2003, la enseñanza primaria es gratuita.

Pero la cruz de la moneda es que el 50% de la población vive en la miseria y el 10% de los keniatas más ricos se reparten el 42% de los ricursos del país. Cifras más que suficientes para desilusionar a quienes pensaban que Kibaki acabaría con la desigualdad.

Pero el Ejecutivo Kibaki tampoco ha cumplido su promesa de acabar con la corrupción y con la impunidad de los corruptos, una plaga que lastra el despegue del país y condiciona las ayudas internacionales.