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El Tratado de Lisboa: proeruropeos contra euroescépcticos

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El Tratado de Lisboa: proeruropeos contra euroescépcticos

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Aquí tenemos dos formas de ver Europa. El líder de los liberales y demócratas, Graham Watson y Paul Marie Coûteaux, ambos eurodiputados. Watson es británico y proeuropeo, Couteaux es francés soberanista y euroescéptico.
Les enfrenta el Tratado de Lisboa. Para los partidarios del NO a la Constitución Europea el Tratado de Lisboa es ni más ni menos que la difunta Constitución pero transformada en Tratado. En esta edición de Ágora tratamos el futuro del Tratado de Lisboa en particular y el de Europa en general. Para Coûteaux el Tratado de Lisboa “tiene el mismo contenido que la Constitución. Me parece bastante escandaloso – subraya- que se vaya a imponer a pueblos que no lo han querido”.

Couteaux recalca que “Cada nación tiene su propio papel, su concepción del mundo, y si abolimos todo eso como estamos camino de ver aquí, abolimos la misma idea de política”
Sin embargo Watson recuerda que “En Europa hemos creado un mercado común que nos ha hecho a todos más ricos (…) desde el siglo XVIII el estado nación ha formado parte de esa terrible costumbre de ir a la guerra cada treinta
años. Y espero que esta Europa pueda ser algo entre el estado nación y un estado federal pero algo que pueda promover en el mundo esta idea de cooperación reforzada, de coperación estructurada, de cooperación basada en el estado de Derecho a nivel europeo y que podamos convencer a
los africanos, a los asiáticos, a los latinoamericanos de hacer más o menos lo mismo”. Couteaux enfatiza que “la máquina europea está acelerada y va más allá de lo razonable. Quiere hacerlo todo y arrasar con todo.(…) Lo que pasa en Francia es muy, muy grave porque los
franceses se dicen: hemos votado No y a pesar de todo nos lo imponen. Watson le quita dramatismo recordando que el nuevo Tratado dejará “un poco más a los estados y a las regiones de Europa la posibilidad de desarrollar una autonomía para
salvaguardar precisamente sus tradiciones y su identidad, que son al fin y al cabo la riqueza de Europa”.