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20 meses al filo de la navaja

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20 meses al filo de la navaja

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Hace sólo 20 meses, Romano Prodi, ex primer ministro y ex presidente de la Comisión Europea, “Il Professore” como le apodan los italianos, ganaba las legislativas al frente de una coalición de 13 partidos unidos por un único objetivo: poner fin a la era Berlusconi. Aunque cumplen su objetivo, tan solo horas después de la victoria se destaca la fragilidad de la coalición, que sólo tiene 30 escaños de ventaja en la Cámara de los Diputados y dos en el Senado.

El vínculo entre los socios de coalición que va de los católicos centristas a los comunistas no es suficiente para llevar a buen puerto las reformas. Inmediatamente, todas las votaciones terminan en psicodrama. Cada tentativa de reforma se empata. Empezando por la más urgente según todos los observadores: la del sistema electoral, responsable en gran parte del actual marasmo.

Un sistema proporcional casi integral con topes muy bajos para obtener representación en la Asamblea a escala nacional para los diputados y regional para los senadores. “Italia dice este analista necesita una reforma electoral, porque el sistema actual no garantiza la gobernabilidad.

El sistema actual está estructurado de tal forma que aunque haya una mayoría en la cámara baja del Parlamento, la forma en la que esa mayoría está estructurada en el Senado, la cámara alta del Parlamento, no permite que se formen en el Senado coaliciones gubernamentales”

En febrero de 2007, la coalición tropieza en el Senado por falta de mayoría y por falta de consenso sobre política Exterior. El sector más izquierdista denuncia el compromiso italiano en Afganistán y se opone a la ampliación de una base estadounidense en el Norte del país.

Prodi dimite, pero el presidente le reconduce en sus funciones. Vuelta a la casilla de salida pero con la misma fragilidad. Paradójicamente, el nacimiento del Gran Partido de la izquierda con un líder más joven al frente, el alcalde de Roma Walter Veltroni, le debilita, y prepara su sucesión.

En el plano internacional, Prodi ha devuelto la credibilidad al país que muchos miraban con desconfianza cuando Silvio Berlusconi estaba al frente. Económicamente ha reducido a la mitad el déficit público y saneado las finanzas. Pero il Professore ha pagado en popularidad las reformas que ha llevado a cabo, como el plan de modernización liberalizando los servicios, el comercio y ciertas profesiones