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Dusseldorf - China, historia de un idilio económico sin miedos

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Dusseldorf - China, historia de un idilio económico sin miedos

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Es el año de la rata. Los Astrólogos chinos predicen que traerá riqueza y prosperidad. Las ratas son pioneras, meticulosas y sistemáticas. Cualidades que según China tienen sus empresarios. Puede que la Unión Europea mire con cierto recelo el gran crecimiento que está protagonizando el gigante asiático, pero Dusseldorf, en Alemania, no.

La ciudad lleva años animando a los empresarios chinos a instalarse en su territorio. Incluso aunque China haya acabado con su industria del acero, se esté llevando todos los grandes contratos por delante de las empresas germanas y esté decidida a quitarle a Alemania el título honorífico de mayor exportadora mundial este año.

Como reconoce el alcalde de Dusseldorf, Joachim Erwin: “Dado que nuestras exportaciones siguen creciendo a gran ritmo, no me importa. No se obtiene nada, no hay medalla de oro por ser el exportador número uno. Para nosotros, lo importante es que las nuestras crezcan un 5 o un 10 por ciento”.

Más de 200 compañías chinas han aceptado la invitación del alcalde. Gran admirador de la cultura china, aunque no tanto de su gastronomía, Joachim Erwin puede ver los beneficios que esta relación aporta a su ciudad.

De la misma forma que lo hace Vodafone, que está instalada en Dusseldorf y es socia de las dos compañías de telecomunicaciones más grandes de China. Ahora ambas, Huawei y ZTE, se han instalado en la ciudad alemana, justo al lado de Vodafone.

“Huawei es nuestra socia y nuestra proveedora. – explica Hartmut Kremling, jefe técnico de Vodafone – Les compramos productos de consumo. Tenemos un laboratorio de investigación en España, y otro aquí en Alemania. Es una situación beneficiosa para ambos”.

Hace poco, Huawei se hizo con un importante contrato en Oriente Próximo, adelantándose a otros proveedores europeos, pero sus ejecutivos, tanto los chinos como los alemanes, dudan de que eso genere rivalidades.

“Estamos en un entorno competitivo. Cada compañía intenta hacerlo lo mejor posible, hacer la mejor oferta. Nosotros con Huawei tan sólo intentamos ser mejores que los demás, y a veces lo conseguimos”, aclaraba Christopher Moch, Director General de la Unidad de Negocios de Vodafone en Alemania.

Huawei ha conseguido hacerse un importante hueco en Europa desde su llegada en 2005, logrando contratos de telecomunicaciones en numerosos países, como España, Reino Unido, Francia, Alemania o Italia.

Las celebraciones del Año Nuevo en el que es el mayor fabricante de equipos de telecomunicaciones en China fueron testimonio de sus esfuerzos para lograr una integración multicultural.

Como explica Lilian Li, Vicepresidente de Huawei Europa: “Creemos que nuestras diferencias culturales no suponen un gran problema. El idioma es distinto, y se supone que es el que debe dar a las diferentes culturas un punto de partida para entenderse, pero aún así, nuestra filosofía, nuestro humor son parecidos”.

Pero este proyecto conjunto entre Dusseldorf y China no se ha librado de tener algunos problemas. Por ejemplo, dificultades para que el personal chino obtenga visados para desplazarse a Alemania.

Thomas Choi, de Novatech, una compañía de servicios profesionales en el ámbito de la consultoría e implantación de sistemas de información, explica la necesidad: “A veces, algunos piensan: “¿Por qué necesitamos gente de Asia? Busquemos trabajadores aquí”. Pero no siempre conseguimos encontrarlos. Algunos empleados podemos contratarlos aquí, pero a veces se necesitan trabajadores en puestos clave, que deben venir de la fábrica matriz”

“Made in Germany” siempre ha sido un sinónimo de calidad, muy por encima del “Made in China”, pero los empresarios chinos en Dusseldorf creen que eso cambiará.

Lilian Li, Vicepresidente de Huawei Europa defiende esta posición: ““Made in Germany, sin lugar a dudas, significa buena calidad, todo el mundo está de acuerdo en eso. Pero creo que en este momento la gente también sabe que Asia y China, son fabricantes globales. Muchos productos “Made in China” no están hechos simplemente en China, sino por multinacionales y por eso son productos de muy buena calidad”

La invitación de Dusseldorf a las empresas extranjeras no es algo nuevo. Hace años, numerosos empresarios de Japón fueron recibidos con los brazos abiertos y aún permanecen. En la actualidad, más de 5000 japoneses viven en la ciudad.

No hay un Barrio Chino, un Chinatown, en Dusseldorf, pero si hay un Centro Chino. Su fundador, Robert Cao, fabrica piezas de coche en China para marcas como Porsche, BMW o Mercedes.

“Los alemanes son muy buenos desarrollando tecnología, investigando e innovando. Por supuesto que a los chinos eso no se nos da mal, pero estamos por detrás de Alemania. No obstante tenemos una colaboración muy estrecha y con ella aprovechamos los puntos fuertes de cada uno”, comentaba Cao.

Air Berlin támbién está apostando por la atracción que genera Dusseldorf. Ya cuenta con una importante red de conexiones hacía distintos destinos europeos, y desde mayo, empezará a realizar vuelos directos a Shangai y Pekín.

Su presidente, Joachim Hunold, lo justifica: “Dusseldorf es la mayor aglomeración de Europa por detrás de Londres. Cuenta con ochenta millones de personas viviendo en un radio de 100 kilómetros. En los últimos años ya hemos puesto en marcha numerosos vuelos hacía otros destinos de Europa o de Alemania, así que es un punto de partida perfecto para ir a China”

Un instituto de la ciudad ha comenzado a ofrecer cursos de Chino, y en poco tiempo se han hecho más que populares. “En alemana, un punto no significa nada, pero en chino, uno o dos puntos pueden tener mucho significado”, dice una de las alumnas.

Y mientras aprenden chino, Yed Tse, de 13 años, hace lo propio con el alemán. Este prodigio musical de Shanghai ha elegido estudiar en el Conservatorio Robert Schumann de Dusseldorf. “Mozart, Beethoven, Mendelssohn. Puedo aprender muchas cosas aquí y quiero ser un muy buen pianista”, comenta entusiasmado Tse.

Este Año Nuevo Chino trajó numerosas celebraciones a Dusseldorf. Si el Ayuntamiento consigue sus objetivos, habrá incluso más motivos para festejar cuando el Año del Buey llegue en 2009.

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