Última hora

Última hora

Robert Ménard: la apuesta por el boicot de la apertura de los JJOO de Pekín

Leyendo ahora:

Robert Ménard: la apuesta por el boicot de la apertura de los JJOO de Pekín

Tamaño de texto Aa Aa

Robert Ménard tiene una misión. El fundador y secretario general de la ONG “Reporteros sin fronteras” ha llamado al boicot de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín. Un mensaje recogido por los medios de comunicación de todo el mundo, reunidos el pasado lunes en la localidad griega de Olimpia. Ménard fue uno de los integrantes de la ONG que interrumpió la tradicional ceremonia del encendido del pebetero olímpico para protestar por el abuso de los derechos humanos en el Tíbet y en China. Una acción que ha perjudicado la imagen del país, que este verano quiere mostrar al mundo su mejor cara. En su entrevista con Euronews, Robert Ménard ha asegurado que mezclar política con deporte es inevitable cuando se habla de China.

Valérie Zabriskie, European Affairs Reporter, EuroNews: ¿Boicotear la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín es realmente la mejor solución para protestar contra la falta de respeto a los derechos humanos en China y sobre todo en el Tibet?

Robert Ménard: No es LA mejor solución, pero es la menos mala de todas. No se van a solucionar los problemas de derechos humanos en el Tibet y en China, así derepente, en cuatro meses. Pero en momentos determinados, los países democráticos, los grandes países occidentales, deberían de mostrarse más firmes con China. Ahora nos encontramos frente a una cita importante. Nuestra reivindicación para que los jefes de Estado y de gobierno no estén presentes durante las tres horas y media que dura la ceremonia de apertura es un mínimo, sólo un mínimo.

Valérie Zabriskie, European Affairs Reporter, EuroNews: ¿Por qué sólo un boicot de la ceremonia y no un boicot total?

Robert Ménard: Porque no podemos. No se puede pedir a los deportistas algo que para ellos es imposible. Hoy en día exigir a los jóvenes que no se presenten a esa cita por la que se están preparando desde hace meses, desde hace años, es imposible. Ellos no son los responsables. En primer lugar la responsabilidad la tiene el Comité Olímpico Internacional porque votó a favor de Pekín. El Comité tiene que asumir sus responsabilidades, así como los hombres y las mujeres de la política, porque es un asunto político.

Valérie Zabriskie, European Affairs Reporter, EuroNews: Pero cuando usted dice asumir sus responsabilidades, ¿qué propone que se haga? Jacques Rogge, el presidente del Comité Olímpico Internacional, ha afirmado que el COI se ha comprometido a llevar a cabo una diplomacia silenciosa con China.

Robert Ménard: Jacques Rogge pasa de todo el mundo, es un mentiroso. Hace meses que nuestra ONG y otras organizaciones de defensa de los derechos humanos le hemos presentado una lista de cuarenta personas detenidas en China para que la transmita a las autoridades del país. Jacques Rogge nunca lo ha hecho. Jacques Rogge nunca logra nada, porque tampoco lo pide. El se dice a sí mismo: soy organizador de espectáculos deportivos, no me tienen que pedir que hable de derechos humanos, yo no hago política. Sin embargo, la decisión de ir a Pekín es una decisión política.

Valérie Zabriskie, European Affairs Reporter, EuroNews: Si Francia no se presenta a la Ceremonia de apertura pero sí lo hacen Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos —contrarios al boicot— ¿va a cambiar algo?

Robert Ménard: No se trata sólo de la posición de Nicolas Sarkozy. Pero, ¿por qué es importante su posición? Porque en agosto, cuando se celebren los Juegos, será el presidente de la Unión Europea. Representará a 27 países. En ese momento va a tener lugar una renión de los ministros de Asuntos Exteriores de toda la Unión. Yo espero que alcancen una posición común; que Europa, unida, hable alto y claro. Creo que no se puede decir que los derechos humanos se inventaron en Europa, y olvidarlos cuando es una situación incómoda. Nuestros políticos están obsesionados por una cosa: por los negocios que hacen con los chinos y por sus empresas en el mercado chino.

Valérie Zabriskie, European Affairs Reporter, EuroNews: Usted quiere que los responsables políticos boicoteen la ceremonia de apertura. Y los periodistas, ¿qué cree que tendrían que hacer?

Robert Ménard: Todos los periodistas tendrían que pedir una autorización para ir a Lasa, al Tíbet. Todos. Unos 20.000 estarán allí, y pedirán esa autorización porque es su trabajo estar en los sitios donde la situación es más difícil. Yo no puedo imaginar que un periodista digno de ese nombre se contente con ir a Pekín. No es posible. Eso es lo primero. Luego habrá otros periodistas que llevarán una inscripción con el lema “Yo no soy un pardillo”. Con esta frase darán a entender que ellos están ahí por los resultados deportivos, las competiciones y todo eso, pero que al mismo tiempo saben en qué país están.

Valérie Zabriskie, European Affairs Reporter, EuroNews: En un artículo usted afirmó que el problema de la mayoría de ONGS es que mantienen relaciones incestuosas con la izquierda, pero ¿usted se considera apolítico en ese sentido?

Robert Ménard: Nosotros somos watchdogs, perros guardianes. Yo no tengo simpatía hacia ninguna dictadura, ni de derecha ni de izquierda. Reporteros sin fronteras se muestra igual de intratable con el Señor Castro cuando encarcela a 25 periodistas, que con el Señor Bush, cuando su ejército dispara contra periodistas en Irak. Yo no digo que el señor Bush y el señor Castro sean lo mismo. Porque no lo son. Pero mi indignación no es selectiva ¿Acaso existen buenas y malas dictaduras? Por supuesto que no. Me escandaliza por igual una Arabia Saudí cercana de los estadounidenses como una China comunista.

Valérie Zabriskie, European Affairs Reporter, EuroNews: Señor Ménard, mi última pregunta: ¿irá a Pekín?

Robert Ménard: Ya no puedo ir a Pekín. Me echaron en agosto del año pasado. Nos manifestamos en la calle, frente a la sede del Comité de organización de Pekín, y nos arrestaron, nos sacaron del país. Traté de volver hace unos meses vía Hong Kong. Es una pena que no lo haya traído, porque os lo podría enseñar, pero me pusieron en el pasaporte un tampón con el que no podré entrar en China nunca más. El gobierno comunista chino no es eterno, pero yo tampoco. Espero poder ir a China, cuando China sea una democracia.