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Una vez más la unidad nacional de Bélgica en la picota

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Una vez más la unidad nacional de Bélgica en la picota

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La cámara de Diputados abordó y aplazó la explosiva cuestión de los derechos de los francófonos de la periferia de Bruselas, un asunto que divide al país. La política lingüística podría poner fin al gobierno del flamenco Yves Leterme tan sólo un mes y medio después de su llegada al poder Diversas tácticas dilatorias permitirán demorar dos meses la escisión del distrito electoral BHV en las afueras de bruselas. Por primera vez los diputados flamencos han formado un bloque unido contra los diputados francófonos, otro paso en la escalada de antagonismos entre los dos grupos.

BHV es un distrito bilingue en el que los electores pueden votar por candidatos rancófonos o flamencos. Los partidos flamencos, reclaman la escisión de la circunscripción Bruselas-Halle-Vilvoorde, lo que impediría a los francófonos votar por un candidato de su lengua en Bruselas, como sucedía hasta ahora. Algunos analistas han declarado a Euronews que la escisión de BHV sería el fin de Bélgica.

El francés, tachado de los paneles bilingües en una carretera del norte de Bruselas es el símbolo del enfrentamiento entre los dos principales grupos lingüísticos del país: los valones, francófonos y los flamencos, que hablan neerlandés.

Pero desde 2007, los nacionalistas flamencos hacen una campaña feroz para erradicar el francés en las comunidades situadas en territorio históricamente flamenco.