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Milinkevich: "Sin reformas económicas, Bielorrusia se convertirá en un apéndice de Rusia"

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Milinkevich: "Sin reformas económicas, Bielorrusia se convertirá en un apéndice de Rusia"

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Hace dos años, Alexander Milinkevich fue designado candidato único de la oposición para las presidenciales bielorrusas. Los comicios, salpicados por denuncias de fraude, confirmaron en el poder a Alexander Lukachenko. Desde entonces, Milinkievich recorre el país predicando las virtudes de la democracia y denunciando el inmovilismo del Gobierno de su país. Para el líder opositor, si el Ejecutivo no efectúa reformas económicas y políticas de inmediato, el país acabará perdiendo su independencia.

EuroNews: ¿Cree que actualmente la situación en Bielorrusia se ajusta a las normas democráticas estándar?

Milinkevich: Yo diría que hoy por hoy la situación es de statu quo. Han soltado a algunos presos políticos, y a continuación han encerrado a otros. Pero lo esencial, además de que existe la represión, es que no se están produciendo reformas económicas. En el terreno de las inversiones, somos uno de los países más retrasados de Europa. Nuestra economía no se ha modernizado, y por tanto, no es eficaz ni competitiva. El país tiene por delante dos o tres años para corregir esa situación, y creo que es un asunto que interesa tanto a la oposición como a los ciudadanos de a pie y también a quienes ocupan el poder actualmente. Espero que lo consigamos, porque de lo contrario, la posibilidad de que se produzca un colapso es bien real.

EuroNews: ¿Cuáles son los factores que han desencadenado una nueva ola de represión contra los activistas de la oposición?

Milinkevich: Yo creo que el poder razona de la siguiente forma: “Bueno, podemos hacer algunas concesiones para arreglar las cosas con occidente”…pero no se trata de hacer concesiones, sino de cumplir las normas europeas, los valores europeos. Pero por otra parte, el poder teme perder el control en el interior del país y quiere demostrar que es fuerte y que controla todo. Interpreto los arrestos y lós encarcelamientos como una autoafirmación de poder. Y creo que es una equivocación total, porque tener presos políticos no significa que seas fuerte, sino más bien lo contrario.

EuroNews: Cuando el poder bielorruso habla de occidente hace una distinción clara entre Europa y Estados Unidos. ¿Cree que se debe a que Washington mantiene una postura menos flexible hacia Minsk?

Milinkevich: Tiene derecho a mantener la postura que quiera y además, se ajusta a su visión del mundo moderno. Yo creo que las sanciones económicas tal y como han sido utilizadas en Europa a lo largo del siglo 20 no han dado mucho resultado. En general, lo que consiguen es que el país castigado se encierre más en sí mismo. Para Bielorrusia, mi país, la falta de avances, el aislamiento es malo. Aunque actualmente el país está aislándose a sí mismo. Yo soy partidario de la apertura, creo que el diálogo debe continuar a pesar de las dificultades que ha habido en los últimos tiempos. Pero el diálogo debe ser muy concreto. Debe ser la política del paso a paso: el poder bielorruso da un paso concreto, y por su parte, la Unión Europea y Estados Unidos hacen lo propio. Antes que nada hay que hablar de la liberación de los presos políticos con las autoridades bielorrusas, y de las ayudas económicas para emprender reformas con la Unión Europea.

EuroNews: Usted propuso al presidente Lukachenko la conciliación para reestablecer las relaciones con Europa. ¿Fue rechazada esa propuesta?

Milinkevich: Cayó en saco roto. Estoy muy tranquilo aunque me habría gustado tener una respuesta, porque todos somos ciudadanos de un país. Podemos luchar de formas diferentes ante una situación política compleja, pero todos somos responsables de nuestra nación; yo, un obrero, un profesor, y sobre todo, el presidente…

EuroNews: Recientemente, se reunió con el ministro de Exteriores francés, ¿De qué hablaron?

Milinkevich: La reunión ha tenido lugar hoy mismo, y ha sido extremadamente importante, porque desde el próximo uno de julio, Francia ocupará la presidencia de turno de la Unión Europea. Es decir, Francia tendrá la posibilidad de tomar iniciativas digamos más amplias. Es muy importante para mí que en lo que se refiere a mi país haya abiertas nuevas propuestas de cooperación. Por otra parte, desde mi punto de vista es muy importante que el Ejecutivo de mi país se de cuenta de que tiene ante sí una oportunidad única. Tradicionalmente, nuestras relaciones con Francia siempre han sido buenas, y varios países están dispuestos a cooperar. El ministro de Exteriores me ha dicho que Francia dará ciertos pasos, pero que también espera pasos por parte del poder bielorruso.

EuroNews: ¿En qué condiciones trabaja actualmente en Bielorrusia?

Milinkevich: Actualmente, mis posibilidades son limitadas. No puedo hablar en la televisión bielorrusa, porque no me dejan ni entrar en los estudios. Bueno, tengo una posibilidad una vez cada cinco años si me convierto en candidato a las elecciones presidenciales. Tampoco tengo espacio en la radio ni en la prensa estatal, pero lo compenso con viajes a lo largo y ancho del país. En los últimos dos meses y medio he estado en 30 localidades. He vivido encuentros extraordinarios. Es cierto que también allí envían a las fuerzas del orden, me detienen, me sueltan, me ponen multas, me pinchan las ruedas del coche… Pero sigo viajando, porque mis compatriotas necesitan escuchar a gente que habla libremente, si no, no escuchan la verdad y quieren aferrarse a esa esperanza. Por eso hago lo que hago con un placer inmenso y veo además que hay resultados.

EuroNews: El próximo otoño se celebran elecciones parlamentarias en su país. ¿Podrán participar los representantes de la oposición?

Milinkevich: No sólo podremos participar, lo haremos. Pero en esta ocasión, vamos a poner una condición: que cambien la ley electoral. Por ejemplo, si hay un candidato de la oposición que se presenta a las elecciones, debe tener el derecho a exigir que en la comisión electoral haya una persona que le represente, porque en los últimos años, sólo había representantes del poder y no de la oposición en el recuento de votos en los colegios electorales. Además, El acceso a los medios debe ser libre, y hay que poner punto final a la represión contra los candidatos democráticos…porque en ocasiones, son despedidos de sus trabajos, o les ponen multas y hasta les meten en la cárcel. Todo eso tiene que acabarse. Si esas condiciones son aceptadas y si hay una oposición en el Parlamento, para mí, sería el primer paso hacia el saneamiento de la situación política.

EuroNews: Hace poco habló de una amenaza de Anschluss (anexión) por parte de Rusia sobre su país. ¿Cree que sigue existiendo esa amenaza?

Milinkevich: Sí, esa amenaza sigue existiendo. No creo que actualmente haya una posibilidad real de unificación política entre Rusia y Bielorrusia, pero la dependencia económica aumenta constantemente. Y eso sucede porque la economía no es eficaz, como decía antes, y no es competitiva. Hay que pedir créditos a Rusia, a la próxima generación le tocará devolverlos. La dependencia que generan esos créditos es enorme. La deuda Bielorrusa aumentará, y probablemente entre 2010 y 2011 será tan enorme que nos convertiremos prácticamente en un apéndice de Rusia porque estaremos totalmente endeudados. Por eso insisto en que hay que reformar cuanto antes la economía. Todos juntos, el poder y nosotros. Y para eso, nuestros contactos en Europa y Estados Unidos son extremadamente importantes. También a ellos les interesa que la situación mejore, que haya más estabilidad, más democracia…

EuroNews: ¿Cómo cree que pueden cambiar las relaciones entre Rusia y Bielorrusia con el cambio de presidente en Moscú?

Milinkevich: Me resulta muy difícil responder a esa pregunta, porque no sabemos cuál será la política del nuevo presidente. Supongo que no habrá cambios radicales y seguirá siendo prácticamente la misma que antes. Aunque para mí es muy importante, lo deseo fervientemente, que entre Rusia y Bielorrusia no haya intentos de construir Estados federados efímeros. Se trata simplemente de ser pragmático y establecer relaciones ventajosas para los dos países mediante tratados bilaterales, como se hace en el mundo civilizado. Sólo ese tipo de relaciones tienen futuro entre Rusia y Bielorrusia.