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Comienza en Dublín la conferencia internacional contra las bombas de racimo

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Comienza en Dublín la conferencia internacional contra las bombas de racimo

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Los representantes de 128 países se reúnen a partir de hoy en la capital irlandesa para una conferencia de 12 días que intentará culminar un tratado internacional que prohíba las bombas de fragmentación o “bombas de racimo”.

La cita está marcada por grandes ausencias como la de Estados Unidos, Rusia, China, Israel, India y Pakistán, todos ellos entre los principales productores de este tipo de armas particularmente letales para los civiles

El ministro irlandés de Exteriores, Michael Martin, ha recibido una petición con más de 700.000 firmas a favor de la prohibición del uso, la producción y el comercio de bombas de racimo, además de la destrucción en seis años de las reservas existentes.

Las negociaciones se anuncian difíciles. Algunos países, entre ellos el Reino Unido, Francia y Alemania, van a intentar reducir el alcance del texto, reclamando excepciones y un periodo de transición.

Estados Unidos tiene entre 700 y 800 millones de estas armas que siguen representando una amenaza para la población mucho después de ser lanzadas: entre el 5 y el 30% de las submuniciones pueden dispersarse en un vasto perímetro y explotar más tarde.

Es lo que sucedió en julio de 2006 en el sur del Líbano: de los 4 millones de bombas de racimo lanzadas por Israel en un mes, un millón no han explotado y siguen esparcidas sobre una superficie de 37 kilómetros cuadrados.

Desde entonces, 250 civiles y artificieros han muerto o han resultado heridos por estas bombas que actúan como minas antipersonas, impiden la agricultura y los transportes y causan enormes sufrimientos.

Los civiles representan un 85% de las víctimas de un accidente por mina o por submunición no estallada

Naema Ghazi, vive en Bleeda, en el sur del Líbano. Pisó una de esas bombas:

“Volvía del campo, caminando normalmente cuando no se cómo explotó una bomba. Empecé a sangrar y sentí inmediatamente que había perdido la pierna, que solo estaba unida al cuerpo por una vena”

Los niños, con frecuencia atraídos por las formas llamativas de las submuniciones, son un 23% de las víctimas según Handicap International.
Zahra Hussein, de 11 años, perdió los dedos.

Dice que ya no puede jugar como antes y que sus compañeros se ríen de ella. Lo único que que espera ahora, es que le vuelvan a crecer.