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Experiencia contra ganas de comerse el mundo en la semifinal Alemania-Turquía

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Experiencia contra ganas de comerse el mundo en la semifinal Alemania-Turquía

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Alemania y Turquía pelean esta tarde por hacerse un hueco en la final de la Eurocopa. Las horas previas a la cita se viven con especial intensidad entre la numerosísima comunidad turca en Alemania: cerca de 3 millones de personas, 170.000 sólo en la capital. Allí se escuchan conversaciones como ésta: “Que gane el mejor, y el mejor es Alemania… Alemania es favorito, y todos los favoritos están volviendo a casa… Que gane el que esté más motivado”.

En los barrios turcos de Berlín, muchos tienen en corazón dividido… Como un forofo, que dice: “Aquí va a haber una gran fiesta, gane quien gane. Los equipos alemanes y los turcos son hermanos”.

Eso sí, un hermano tiene a su favor la historia. El otro, Turquía, se aferra a la esperanza de que se haga el milagro, animada por sus dos remontadas prodigiosas y pese a sus numerosas bajas, entre lesionados y sancionados.

Desde Suiza, un aficionado alemán reconoce que va a ser un encuentro difícil, pero con todas las bajas apuesta por un 2-0 favorable. Todo lo contrario se escucha en las calles de Estambul. Como ha dicho su seleccionador, las ganas de ganar cuentan tanto como la experiencia.

Aunque su entrenador llama a no pensar más allá del encuentro de esta tarde, muchos deshojan ya la margarita: Rusia, o España, como rival en la final.