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Brown o el entierro de la vía laborista

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Brown o el entierro de la vía laborista

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Un año en el 10 de Downing street ha sido suficiente para hundir la popularidad de Gordon Brown y el apoyo al partido laborista a mínimos históricos.

Tras más de una década de espera, el eterno ministro de Finanzas de Blair entra en funciones el 27 de junio de 2007. Sólo tres días después, el aeropuerto de Glasgow es objetivo de un atentado y Londres, la capital, de varios ataques terroristas fallidos. Inmediatamente, el país activa la alerta máxima.

La gestión de la crisis contribuye a reforzar la credibilidad de un primer ministro que no ha pasado por las urnas: “Se que el pueblo británico -decía-seguirá en pie, determinado, unido y fuerte.”

La guerra en Irak, principal reproche de la opinión pública a Blair, obliga a Brown a prometer una nueva forma de gobernar basada más en la sustancia que en la comunicación.

La estrategia funciona: en agosto los laboristas sacan la mayor ventaja porcentual a la oposición desde la invasión de Irak en 2003…pero el estado de gracia será breve.

En septiembre estalla el fiasco Northern Rock. Los clientes del quinto banco hipotecario británico retiran en masa sus fondos por miedo a perderlos. Víctima del derrumbe crediticio, el banco es nacionalizado, una palabra de los años 70 que asusta a los británicos.

Más que suficiente para enturbiar la imagen de Gordon Brown. “ La decisión adecuada es colocar temporalmente al Northern Rock en el sector público para que continue su actividad bajo control gubernamental, con una dirección profesional hasta que las condiciones del mercado mejoren.”

Osea, una factura de 31.000 millones para los contribuyentes británicos que además, han empezado a sufrir otras consecuencias de la mala coyuntura económica internacional: subida de las materias primas, estancamiento y posterior retroceso del mercado inmobiliario, y una inflación del 3,3% en mayo de este año, su nivel más alto desde la llegada al poder de los laboristas en 1997.

El resultado directo es que los laboristas han perdido otros dos puntos en un mes. El partido de Brown sólo cuenta con un 25% de apoyos, frente al 45% de los conservadores liderados por David Cameron. La mayor diferencia porcentual entre las dos formaciones desde 1984.

El líder de la oposición ha pasado a la ofensiva, sobre todo desde que ganó por goleada las elecciones locales y se hizo con la alcaldía de Londres.

Cameron acusa a Brown de falta de valentía política, y recuerda que no se atrevió a convocar elecciones anticipadas cuando vio que los laboristas perdían fuelle en los sondeos.