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Vía libre para el tren de alta velocidad Turín-Lyón

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Vía libre para el tren de alta velocidad Turín-Lyón

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Han tenido que pasar siete años y medio desde que Italia y Francia firmaran el acuerdo para construir la línea de alta velocidad Turín-Lyón, para que la mayoría de los alcaldes del valle italiano de Susa levantaran su veto. El texto deberá ser presentado al gobierno Berlusconi, a mediados de julio, para un acuerdo definitivo.

El tren de alta velocidad Lyón-Turín recorrerá unos 200 km, 53 de los cuales transcurrirán por las entrañas de los Alpes. El coste estimado del túnel es de 7.500 millones de euros. Cada año, 40 millones de toneladas de mercancías serán transportadas por estas vías, el equivalente a 2 millones de camiones y a 7 millones de viajeros. El trayecto formará parte del llamado Corredor de Transportes V, la faraónica obra ferroviaria que comunicará Kiev con Lisboa.

El proyecto debería servir para consolidar la competitividad de los países del sur de Europa.

Desde un punto de vista medioambiental, el eje Lyón-Turín ayudará a proteger según sus defensores el macizo alpino, desatascando los valles de los miles de camiones que los recorren cada día. El 85 por ciento de los intercambios comerciales entre Francia e Italia se efectúa por carretera, con un cosumo energético 5 veces mayor que el ferroviario.

La apuesta a nivel local sería igualmente económica. Francia e Italia, con la barrera física de los Alpes, deberían beneficiarse de este nuevo contexto.

Pero el proyecto tiene igualmente detractores, desde el lanzamiento mismo de la idea en los años 90. El domingo, algunos irreductibles prometieron hacer todo lo que esté en sus manos para impedir que el tren de alta velocidad sea una realidad. Consideran que el precio es desorbitado y temen que las obras dejen al descubierto el amianto y el uranio escondidos en las montañas.