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May Chidiac: "Es inaudito que Siria participe en las ceremonias del 14 de julio en París"

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May Chidiac: "Es inaudito que Siria participe en las ceremonias del 14 de julio en París"

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“Me han matado, sí. Me han matado! ¿Usted se imagina lo que es ser una mujer de medio cuerpo? Yo, la mujer independiente, que me han comparado con una mariposa porque jamás estaba quieta. Nunca tenía tiempo. Estaba demasiado ocupada. Dirigía una emisión de debate político por las mañanas, presentaba el telediario, daba clases en la Universidad y al mismo tiempo desarrollaba mi tesis doctoral. Tenía una gran vida social. Vivía, disfrutaba de la vida al doscientos por cien. Y me han mutilado. De hecho querían matarme”.

May Chidiac es una de las caras más conocidas de la televisión libanesa. Hace tres años una bomba colocada en su vehículo le amputó una mano y una pierna. De ese dramático incidente nació su último libro, “El cielo tendrá que esperarme”

Pese a todo, ni se arruga ni baja la guardia. Ésta es la entrevista que nos ha concedido en su casa de Beirut; su análisis sobre la situación actual del Líbano.

“Soy una hija de la guerra. Entramos en conflicto cuando apenas tenía diez años. Y desde entonces he vivido siempre en guerra. Estoy marcada hasta la muerte. He vivido en las líneas de demarcación; en el lado cristiano de Beirut. Y para mi se trata también de una cuestión de supervivencia de los cristianos. Aunque el origen de todo, la primera causa del conflicto ha sido siempre la soberanía, la independencia y la libertad del Líbano”.

“Cuando decidí estudiar periodismo y dedicarme a esta profesión, no fue sólo por razones políticas. Sino porque me gustaba la televisión. Se lo decía siempre a mi madre. Le decía: no quiero pasar desapercibida en este mundo. Aunque en aquella época no creía que fuera a llegar hasta donde he llegado. Es decir, no pensaba que fuera a alcanzar la notoriedad internacional tras sufrir un ataque como el que sufrido”.

Chidiac es una detractora declarada de las injerencias sirias. Y desde el atentado se ha convertido en todo un símbolo del “Catorce de marzo”. Ese movimiento nació en 2005, con las manifestaciones anti-sirias posteriores al asesinato del ex-primer ministro Rafik Hariri. Y alcanzó unas dimensiones desconocidas hasta el momento.

Llegó incluso a forzar la retirada de las tropas sirias del sur del Líbano. Pero luego se ha ido desvaneciendo entre los bombardeos israelíes y los enfrentamientos entre las comunidades del país.

La promesa de un nuevo gobierno de unidad nacional ha devuelto un rayo de esperanza a la población, aunque Chidiac sigue desconfiando.

“Desafortunadamente, hasta ahora, cada vez que creíamos haber llegado al final del túnel no era así y dábamos marcha atrás. Yo esperaba, soñaba y creía de verdad que llegaría un día en que la opresión terminaría. Pero a día de hoy seguimos sin ser independientes. Quizá las tropas sirias se hayan retirado, pero sus servicios secretos siguen aquí y muchos políticos actúan dirigidos por las consignas que reciben de Damasco y Teherán. Han borrado todo lo que significaba la revolución que encabezamos. Y eso me hace sentir mucha rabia.”

“¿Quién tiene armas en el Líbano? Los agentes sirios. ¿Y por dónde entran esas armas? Por la frontera siria. Irán abastece de armas a Siria y Siria las envía al Líbano. Así es cómo entran en nuestro territorio. Y ¿qué hace Francia? ¿Le tiende la mano a Siria como si nada estuviera ocurriendo? ¿Simplemente porque quiere apuntarse un tanto en la cumbre de la Unión por el Mediterráneo? Dígame, ¿cómo puede Siria participar en las ceremonias del catorce de julio en París? No tengo nada en contra de que Baschar Al Assad asista a la cumbre, pero de ahí a que participe en las ceremonias, hay un gran trecho. Si participa se le estará absolviendo. Estaremos admitiendo que Siria no es un régimen terrorista. Si de verdad queremos la independencia del Líbano, habrá que tener paciencia, en vez de exculpar a aquellos que han ocupado el país durante tanto tiempo, a aquellos que, en definitiva, han impedido la resurrección del Líbano”.

Desde su regreso en dos mil seis, May Chidiac modera un debate político televisivo que lleva por título “Con audacia”. Su discurso no ha cambiado tras el atentado. Y quizá por eso sigue recibiendo amenazas de muerte.

“Soy una mujer que ha sufrido mucho durante todos estos años de guerra. Y quiero la paz. Quiero que mis sobrinos la conozcan. Yo he sacrificado mi vida personal por mi trabajo, pero tengo ocho sobrinos y no quiero que crezcan en el extranjero. Quiero que vuelvan. Y que puedan vivir felices en este país. El Líbano se merece vivir en paz, y que todas las comunidades se respeten. Si hay alguien que no quiera respetar la ideología de los demás, que se vaya a su casa. Que no venga aquí a imponernos sus dogmas. Yo no quiero seguir en guerra con Israel hasta el final de los tiempos. Debemos encontrar una solución al problema de las granjas de Chebaa. Y debe ser una solución diplomática. Para mi, por supuesto que Israel sigue siendo el enemigo. Siempre han actuado de acuerdo a sus propios intereses. Y por eso sé que es mejor no provocarles. ¿Para qué? ¿Para nos destruyan otra vez?, ¿para volver a entrar en guerra? o ¿para que destrocen de nuevo todas nuestras infraestructuras? No, gracias. Se acabó. Se acabó la guerra. Quiero vivir en un país libre, donde pueda haber batallas políticas, como en todos los países democráticos, pero nada más. No podemos privilegiar la fuerza. Hezbollah no va a conseguir nada con las armas. A largo plazo esa solución nunca funciona porque siempre habrá una intifada, como las suyas contra Israel. Los suníes no van a aceptar y los cristianos, tampoco. Así que debemos aprender a convivir en paz. Ya hemos ido la guerra y no ha servido de nada. Basta ya”.