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Cambios para una economía mundializada

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Cambios para una economía mundializada

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Noviembre de 2001. Dos meses después del 11 de septiembre. Los países miembros de la Organización Mundial del Comercio se reunieron en Doha, en Qatar con un doble fin: que los países pobres pudieran beneficiarse del comercio globalizado y dificultar así el paso del terrorismo. Los medios: negociar la bajada de subvenciones y tasas de aduana.

El entonces representante de Comercio estadounidense Robert Zoellick , hoy presidente del Banco Mundial, negó que existiera la división Norte-Sur en el seno de la OMC: “…hemos hecho propuestas muy firmes para seguir los criterios de la Ronda Uruguay, de reducir y eliminar subsidios a la exportación, sustancialmente para reducir subsidios nacionales que distorsionan el comercio y aséi facilitar el acceso al mercado”

Pero las negociaciones quedaron atascadas porque la Organización Mundial del Comercio ya no es un club de varias decenas de países desarrollados sino una organización con 152 estados saturada por negociaciones para fijar reglas comerciales que afectan a miles de productos. De los tres grandes grupos de negociación: Industria, servicios y agricultura es en este último donde ha habido más avances.

Los países del Norte han aceptado eliminar toda subvención a la exportación en 2013.
Y en cinco años reducirán las subvenciones a la producción agrícola. La Unión Europea deberá reducirlas del 75 al 85 %. Japón y Estados Unidos del 66 al 73 %. El resto de los países desarrollados deberán reducir las subvenciones del 50 al 60 %.

La agricultura representa solo el 8% del comercio mundial pero es un sector importante para las economías en desarrollo que quieren exportar más y más barato. Hay paises del Norte, como Irlanda que ven en ello la amenaza de un liberalismo peligroso. La industria representa el 72 % del comercio mundial y hay países desarrollados que juzgan mal recompensados los esfuerzos que han hecho para remodelar su agricultura.

Denuncian los privilegios consentidos sobre todo a China y Brasil que podrán proteger sus nacientes y pujantes industrias automovilísticas.