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El tiro errado de Saakashvili

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El tiro errado de Saakashvili

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Un error de cálculo estratégico que podría costar a Georgia la pérdida de su influencia en la región. Es el veredicto casi unánime de los analistas sobre la guerra relámpago para retomar el control de Osetia del Sur. La operación militar ha puesto en el alero al presidente Saakashvili pero además, compromete seriamente las perspectivas de entrada de Georgia en la OTAN.

Aunque ya en la última cumbre de la Alianza el pasado abril, Francia y Alemania, con el apoyo de otros diez países, rechazaron acordar a Georgia y Ucrania el estatuto de candidatos, el presidente Saakashvili contaba con el incondicional apoyo de Estados Unidos para tarde o temprano, extender los confines de la Alianza hasta las montañas del Cáucaso.

Ahora Washington tendrá más dificultades a la hora de convencer a los miembros reticentes de que las dos regiones separatistas de Georgia, Osetia del Sur y Abjasia, no suponen un problema para la estabilidad del país. Las malas perspectivas para Tiflis son buenas noticias para Moscú, que considera que la integración de Georgia en la Alianza es una línea roja.

Muchos consideran que la contundencia con que la fuerzas rusas han irrumpido en territorio georgiano es una manera de advertir a Washington y a Bruselas contra las continuas interferencias en su antigua zona de influencia. La autoproclamada independencia de Kosovo, avalada por parte de la comunidad internacional, sigue siendo un hueso duro de roer para el kremlin

Desde la revolución de las Rosas que aupó a Saakashvili al poder en noviembre de 2003, los pulsos entre Georgia y Rusia han sido constantes. El pasado enero, el presidente antiruso marcó un tanto importante al revalidar mandato y consolidar su ventaja en unas elecciones que la oposición tildó de fraudulentas.

Ahora, la posibilidad de que los dos países recompongan sus relaciones sin que haya un cambio de poder en Tiflis parecen muy remotas. de hecho el Kremlin ya ha hecho saber que no considera a Saakashvili un interlocutor válido. Pero la oposición georgiana no saca beneficios inmediatos de este río revuelto: extremadamente fragmentada, se centra por ahora en hacer frente al enemigo común.