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Nada de pompa y poca política

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Nada de pompa y poca política

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El huracán ha ensombrecido la apertura de la convención republicana. Gustav no sólo ha acaparado la cobertura mediática, también ha alterado el programa de los republicanos.

El huracán ha privado a McCain de un momento fuerte de su campaña: cuando los electores empiezan a mirar más de cerca a los candidatos.

Ayer visitó con su compañera de fórmula, Sarah Palin, el cuartel general de la agencia de gestión de emergencias en Jackson, una manera de mostrar su compromiso y marcar la diferencia con la gestión que hizo Bush del Katrina:

“Dejaremos de lado nuestro sombrero partidista y nos pondremos nuestro sombrero estadounidense y haremos todo lo que Estados Unidos pueda y deba hacer porque esa es la naturaleza de nuestra nación, ayudar a las víctimas de este huracán, y lo haremos ahora”

Poco antes, Bush había anulado su presencia en la Ccnvención republicana, una buena noticia para McCain dada la impopularidad del presidente:

“En vista de estos acontecimientos, no iré a Minnesota para asistir a la Convención Republicana. Ire mañana a Texas para visitar el centro de operaciones de emergencia en Austin, donde se coordinan las autoridades del estado federal y las autoridades locales”

La irrupción de Gustav ha apartado al partido republicano de su agenda inmediata, forzándolo a mantener perfil bajo, pero al mismo tiempo a aportar respuestas sin parecer políticamente oportunista.

Una prueba de fuego política en unos momentos en los que el candidato republicano está solo un punto por detraás de su rival demócrata en los sondeos.

La semana pasada, McCain hizo una apuesta arriesgada al nombrar compañera de fórmula a Sarah Palin, una completa desconocida.

La designación de la ultraconservadora gobernadora de Alaska asegura al ticket republicano el apoyo del electorado de la derecha religiosa, y tal vez, de una parte del electorado femenino.

A sus 44 años, aporta la baza de la juventud, pero en la misma medida, el inconveniente de la falta de experiencia.