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La impunidad de los piratas del siglo XXI

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La impunidad de los piratas del siglo XXI

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Un velero francés, un carguero egipcio, desde ayer, los piratas somalíes tienen dos nuevos abordajes en su curriculum delictivo, engrosando el número de ataques de este tipo cometidos desde principios de año, una treintena según las últimas cifras.

Poner coto a este fenómeno que cobra cada vez más amplitud es extremadamente difícil.

Los piratas del siglo XXI actúan generalmente en zonas sensibles, como el Golfo de Adén, frente a las costas somalíes.

Allí, señala Eric Chevalier, el portavoz del ministerio francés de Exteriores, los piratas aprovechan el desorden político que reina en el país:

“Lo que hacen los piratas normalmente es interceptar los barcos fuera de las aguas somalíes y luego se protegen volviendo a las aguas territoriales. Hasta ahora, era imposible perseguirles o había que lanzar negociaciones interminables con el gobierno somalí, pero ahora con la resolución del Consejo de Seguridad, podemos actuar”

Efectivamente, la resolución franco-americana que autoriza la entrada de barcos de guerra en las aguas territoriales somalíes, con el acuerdo del gobierno del país, aumentará el márgen de maniobra de las autoridades concernidas.

Porque los piratas atacan generalmente barcos mercantes, lentos y con una tripulación reducida, y siguen siempre el mismo modus operandi, como explica Christophe Prazuck, portavoz del Ejército francés:

“Se trata de elegir presa, llevarla hasta su base y una vez que consideran que están en terreno seguro negocian con el propietario del barco para obtener el rescate más elevado que puedan”

Actualmente, los piratas somalíes tienen según diversas fuentes 10 barcos en su base de Eyl a la espera de cobrar el rescate.

Los abordajes se producen generalmente en plena noche, y solo una vigilancia intensiva y la activación del sistema de alarma silenciosa por satélite del que disponen todos los cargueros desde hace dos años pueden evitar el ataque.

Si es demasiado tarde, y si las patrullas no han conseguido repelerlo, aún quedan los equipos de élite formados para actuar en situaciones extremas. Son operaciones extremadamente peligrosas porque los bandidos del mar tienen armas muy potentes y no dudan en utilizarlas para conservar su botín.