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De tormenta a ciclón tras el no al plan Paulson

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De tormenta a ciclón tras el no al plan Paulson

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Sin tregua, bien al contrario, la tormenta financiera se ha convertido en ciclón tras la negativa al plan Paulson, y sus efectos se dejan sentir con fuerza en Europa. Los bancos están en primera línea, pero toda la economía siente la amenaza.

Nick Edwards, periodista financiero analizaba esta mañana la situación: “La gente está comparando esto a la Gran Depresión, pero aún no estamos ahí, porque todavía no han quebrado tantos bancos y el sistema no está completamente muerto”

Aún no ha muerto, pero los bancos tienen cada vez más problemas de liquidez, y obtener préstamos es cada vez más difícil, como explica Roger Bhatti, pequeño empresario tejano: “No sólo está siendo muy difícil sino prácticamente imposible lanzar nuevos proyectos comerciales. Ahora voy al mismo banco y tardan no semanas, sino meses en darte una respuesta, y para entonces, puede que ya hayas perdido el proyecto”

El nerviosismo se ha apoderado de los pequeños ahorradores cuyos bancos han rozado la quiebra. Muchos se han apresurado a retirar su dinero, pero cuando el Estado decide nacionalizar, como en el caso de Fortis, respiran aliviados. “Tres países se han hecho cargo de la nacionalización, afirma este cliente así que no puede pasar nada. La gente que saca ahora su dinero está loca.”

En el Reino Unido ya se han vivido varias nacionalizaciones de entidades en apuros. Este fin de semana le tocó a Bradford&Bingley, un banco con reputación de no hacer demasiadas preguntas a los solicitantes de hipotecas. Pero el hecho de que el Estado acuda al rescate no es del gusto de todo el mundo, como explica Jon McKnight, accionista de B&B.

“El viernes todo estaba bien, pero cuando llegó el fin de semana, me enteré de que lo habían nacionalizado. Así que efectivamente, el gobierno ha robado esa entidad a los accionistas. No se celebró ninguna reunión extraordinaria, no nos consultaron, nos la quitaron y punto. Eso es lo que hacía la Unión Soviética durante la Guerra Fría, es lo que hacen las repúblicas bananeras, no lo que debería hacer un país democrático en el siglo XXI”.”

La intervención del Estado para salvar a los bancos en apuros no convence a todos. En Estados Unidos algunos temen que pasado el susto las entidades vuelvan a cometer los mismos errores. Piden que se salve a la gente y no a los bancos con el dinero de los contribuyentes.