Última hora

Última hora

Crónica de una crisis anunciada

Leyendo ahora:

Crónica de una crisis anunciada

Tamaño de texto Aa Aa

Una legislatura breve como un relámpago. El pasado diciembre Yulia Timoshenko volvió a convertirse en primera ministra tras las elecciones anticipadas que su bloque y el partido del presidente Yushenko ganaron por un estrecho márgen. Sin embargo, una vez en el cargo, las rivalidades personales y las luchas de influencias acabaron con la tregua forzada entre los aliados de conveniencia.

Pero esta vez, el pulso entre los dos dirigentes pro-occidentales durante la revolución Naranja ha tomado nuevos derroteros. Para el presidente Vicktor Yushenko el destino de Ucrania sigue estando en Europa y pasa por la adhesión a la OTAN. Para Timoshenko las cosas parecen menos claras. Esta ex república soviética que alcanzó la independencia en 1991 sigue estando muy dividida entre los partidarios de la integración a la OTAN y los prorusos.

Una división que se exacerbó durante la guerra en Georgia, este verano. El presidente Yushenko se decantó claramente por Tiflis al apoyar al presidente Saakashvili en esta manifestación en la capital georgiana. Una iniciativa criticada por Yulia Timoshenko que ha preferido mantenerse neutral, lo que le ha valido la acusación de traición por parte de círculos presidenciales.

El pulso se prolongó en el Parlamento. El bloque de Timoshenko se unió a la oposición, el Partido de las Regiones de Yanukovich para votar una serie de leyes recortando los poderes del presidente.

La respuesta de Yushenko fue romper la coalición gubernamental al retirar su partido Nuestra Ucrania de la mayoría que formaba con el bloque de Timoshenko.

Pero ésta sacó una nueva carta: la de aliada de Rusia. Acusada en el pasado por Moscú de contrabando de gas, Timoshenko viajó a Rusia el pasado jueves para negociar con Putin un nuevo contrato de gas. Con este acercamiento, ambos apuntan el mismo objetivo: las presidenciales de 2010. Timoshenko parece mejor situada que el ex protegido de los rusos, Viktor Yanukovich, que carece de apoyos fuera de las regiones rusófonas.