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Hanif Kureishi: "Un mundo puro conduce al fascismo."

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Hanif Kureishi: "Un mundo puro conduce al fascismo."

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Hanif Kureishi; nombre pakistaní, pasaporte británico, ciudadano europeo. O simplemente escritor profesional, como prefiere definirse a sí mismo. En lo que considera su microcosmos, el oeste londinense, el novelista, guionista y ensayista confía a euronews sus ideas sobre el multiculturalismo, el Islam, y la crisis del neoliberalismo

euronews: En muchos de sus primeros trabajos hay un intento, fallido, la mayoría de las veces de acercamiento entre oriente y occidente ¿Es ese su sueño como artista o su esperanza como ser humano?

Hanif Kureishi: Es cierto que cuando comencé a ejercer como escritor una de mis ambiciones era explicar mi situación particular, que en mi opinión, era representativa. Mi padre era un emigrante de la India y Pakistán que vino a Inglaterra. Mi madre era blanca y cristiana y los míos tuvieron que soportar que sus hijos fueran víctimas de insultos racistas. Ví que esa situación era común en Gran Bretaña y que también lo sería en Europa. Y pensé que todos los problemas derivados de esa situación y que tenían que ver con la raza, con la inmigración, con el Islam, con la forma en la que evoluciona la sociedad, serían cuestiones centrales. Pero la idea de que de alguna forma mi trabajo consista en unir oriente y occidente es demasiado…no es de mi competencia.

euronews: En “La Palabra y la Bomba” escribió que el fundamentalismo implica el fracaso de nuestro atributo más significativo, la imaginación. En los esquemas fundamentalistas sólo Dios la tiene. Los demás somos sus siervos ¿Lo sigue creyendo ahora?

Hanif Kureishi: Hablé de esto con un amigo mío ayer por la noche. Él, como yo mismo, conoció a muchos de los que se considera fundamentalistas, hablo de mediados de los 80, tras la fatua contra Los Versos satánicos de Salman Rushdie, hasta los años 90. Conocíamos a la misma gente, y con ellos, todas las discusiones acababan en punto muerto, porque decían: “El Corán es la palabra de Dios. Dios es la verdad. ¿Cómo puedes dudarlo? ¿Cómo habría podido un hombre escribir un libro tan hermoso? Hay asuntos sobre los que los liberales, los fundamentalistas menos rígidos, ideólogos de todo tipo, están obligados a disentir tarde o temprano; asuntos que ponen en tela de juicio el multiculturalismo porque no es posible llegar a un compromiso entre visiones del mundo tan dispares.

euronews: Con el paso del tiempo, ¿Entiende mejor por qué tanta gente joven busca respuestas en la religión?

Hanif Kureishi: Lo que me sorprende es que no haya más gente fascinada por la religión. Después de todo, las sociedades religiosas son muy atractivas para la gente por todo tipo de razones extremadamente complejas. Una sociedad laica es una excepción en la historia de la humanidad. Es mucho más difícil vivir sin Dios que con un Dios. Y las religiones son muy reconfortantes; crean todo tipo de prohibiciones y barreras y reglas que hacen que parezca que vives en casa con tu madre y con tu padre como en la infancia. Vivir en una sociedad laica es mucho más difícil, hay mucha más elección, más vértigo moral, es una pesadilla. Pero yo soy laico y ateo.

euronews: ¿Qué opina de la actual crisis financiera? ¿Cree que es el enésimo efecto perverso del capitalismo?

Hanif Kureishi: Una de las cosas que sucedió desde el Thatcherismo es que todo fue liberalizado. Una de las cosas que quería Thatcher es que determinadas personas ganaran dinero, porque le gustaba la riqueza, le gustaban los hombres y muy especialmente los hombres ricos. Fue la primera figura política de la postguerra que hizo de la riqueza un fetiche. La Gran Bretaña en la que crecí era bastante austera, en la que se ahorraba, porque no había suficiente. Thatcher era como uno que ha ganado la lotería: le gustaba el dinero, le gustaba que se gaste dinero, y nosotros vivimos bajo el encantamiento de las liberalizaciones que preconizó, dejando que cierta gente se hiciera cada vez más rica en muchas ocasiones a expensas de otra gente. Y ahora al final algunos han saqueado tanto el sistema que todo está más o menos colapsado. Marx siempre dijo que el capitalismo crecería y después se colapsaría y que sería un proceso continuo porque estaba concebido así y eso es lo que ha pasado. ¿Y qué vas a hacer sino reírte? era una tragedia inevitable.

euronews: ¿Entonces identifica a Thatcher con la degeneración del capitalismo?

Hanif Kureishi: Fue alrededor de 1989, cuando se produjo la caída del marxismo, una ideología que era sinónimo de igualdad y fraternidad. También fue cuando lanzaron la fatua contra Rushdie, el aumento del fundamentalismo como ideología alternativa en el mundo. De pronto, las cosas empezaron a cambiar. Y también la acumulación de riqueza dejó de ser moralmente inaceptable. El sueño de mi vida en los 50, los 60 y los 70 era esa noción de igualdad, que el foso entre los hijos de los ricos y los hijos de los pobres no fuese tan enorme, que los hijos de los pobres no tuvieran menos posibilidades en la vida y que no se les humillara. Ese sueño saltó por los aires con la caída del comunismo en el 89. Así que creo que tenemos que elaborar una ideología de izquierda alternativa. No se cómo se hace ni quién lo hará pero es necesario para el futuro de Europa, porque el capitalismo salvaje sólo conduce al consumismo desenfrenado y a la explosión financiera a la que asistimos hoy.

euronews: Una vez escribió que el “multiculturalismo no es el intercambio superficial de festivales y alimentos, sino un intercambio sustancial y comprometido de ideas. No es una guerra, pero sí un conflicto que merece la pena afrontar” ¿Podría desarrollar esa idea?

Hanif Kureishi: Esta complejidad del mundo actual es de cierta forma opresora. Pero hay algo que la hace maravillosa, algo que surgió a mediados de los 80 y que se llama mestizaje, que es la mezcla de cosas. Para algunos, no hay nada que de más miedo que mezclar cosas. Algunas versiones del Islam contemplan un mundo de pureza, en el que no hay mezcla. Pero un mundo puro, como ya sabemos, conduce al fascismo.