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Todorov: "No soy pacifista. Europa debe dotarse de un mando militar independiente de la OTAN"

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Todorov: "No soy pacifista. Europa debe dotarse de un mando militar independiente de la OTAN"

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Tzvetan Todorov, crítico literario, filósofo, historiador y semiólogo, ha sido traducido a veinticinco lenguas. Inicialmente dedicado a la crítica literaria, hoy se inclina hacia el análisis cultural, definiéndose a sí mismo como un “historiador de las ideas”. Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2008, con obras como El jardín imperfecto, Memoria del mal, tentación del bien, El nuevo desorden mundial: reflexiones de un europeo o El Miedo a los Bárbaros, Todorov representa el espíritu de la unidad de Europa, y el compromiso con los ideales de libertad, igualdad, integración y justicia.

euronews: Nació en Bulgaria, desde hace 45 años vive en Francia y escribe todos sus libros en francés. ¿Se considera una excepción?

Tzvetan Todorov: No me siento nada excepcional, porque en realidad, hay muchos individuos que cambian de país. Sí diría que hay una ventaja derivada de esa condición. Esa ventaja es la de tener una mirada un poco exterior, una mirada distanciada, porque nos criamos dentro de una tradición, siempre, y creemos que lo que hemos mamado y aprendido en el colegio es la norma, lo natural. Poder moverse un poco, y mirarse através de otros ojos permite alejarse de esa ilusión… yo creo que la Unión Europea tiene lo que se necesita para realizar ese ideal.

euronews: En sus libros habla de la idea de “potencia tranquila” que debe encarnar la Unión Europea. ¿Qué entiende por potencia tranquila?

Tzvetan Todorov: No soy para nada pacifista. No creo que haya que renunciar a la fuerza militar. La Unión Europea está protegida por las fuerzas de la OTAN que están dominadas por el gobierno, por Estados Unidos. Si queremos que Europa tenga su propia política, tenemos que tener un mando militar separado. Yo llamo a eso “La potencia tranquila” para indicar que no se trata de encargarle que ocupe tierras extranjeras, sino de ser capaz de protegerse contra todo ataque, ya se produzca por tierra, con medios convencionales, o de actos terroristas.

euronews: Usted se opuso a los bombardeos de la OTAN contra la ex Yugoslavia y dijo que en lugar de lanzar bombas, Europa y Estados Unidos deberían invertir en la zona. ¿Cree que la autoproclamación de la independencia de Kósovo arregla las cosas?

Tzvetan Todorov: Yo creo que Kosovo se ha convertido en un problema y me parece difícil verlo de otro modo, dado que el territorio de Kosovo que es ahora un Estado reconocido por numerosos países europeos, pero al mismo tiempo es pequeño y débil, está un poco bajo perfusión, al principio de la ONU y ahora de la Unión Europea. No creo que el objetivo de la Unión Europea sea mantener esos minúsculos no-Estados. Yo creo que Martti Ahtisaari, que ganó el Nobel de la paz por su acción en Kosovo, ha intentado hacer el mal menor, dada la situación. Una vez que tuvieron lugar los bombardeos, quedó claro que esas dos comunidades no podían volver a vivir en un mismo Estado. Probablemente, un día habrá que reconocer también el derecho de los territorios serbios de Kosovo a unirse al resto de Serbia según ese mismo principio de purificación étnica que se pretendió combatir con bombas.

euronews: Ha escrito que Turquía podría integrarse en la Unión Europea porque es un Estado laico que va a formar parte de una Unión laica, pero sostiene que Rusia no podría porque es demasiado grande en tamaño y población. ¿Hasta dónde deben llegar entonces las fronteras de la Unión ampliada?

Tzvetan Todorov: No me puedo imaginar la Unión Europea como una unión abierta por todos los costados. Sería una nueva sociedad de naciones y ese no es en absoluto el proyecto europeo. Y efectivamente, Rusia que va de Smolensk a Vladivostok es un conjunto demasiado grande para imaginar que un día pueda formar parte de la Unión Europea, aunque la cultura rusa esté profundamente impregnada de interferencias culturales con la Europa occidental. Sin embargo, Turquía plantea un problema en la medida en que si formase parte de la Unión Europea, la frontera europea lindaría con Irán, Irak y Siria. Son regímenes y poblaciones demasiado diferentes de los de la Unión Europea como para contemplar la posibilidad de un mayor acercamiento. Yo creo que lo que conviene a los europeos es tener buenos vecinos, y los mejores vecinos son Estados que están cerca de Europa pero que no forman parte de ella.

euronews: En vuestra obra más reciente escribe que el miedo a los bárbaros es lo que puede hacernos bárbaros a nosotros mismos. ¿Cree que la noción de choque de civilizaciones es simplemente superficial o nociva?

Tzvetan Todorov: La noción de choque de civilizaciones es para empezar criticable desde el punto de vista científico, porque las civilizaciones no corresponden a esos bloques, a esas entidades impermeables de las que habla su autor. Los choques no se producen entre civilizaciones, sino entre Estados y grupos de Estados. Los conflictos de hoy no son de naturaleza religiosa pese a lo que digan algunos, sino de naturaleza política. No hay un problema con el Islam, hay problemas con determinados países pero no con otros. Un ejemplo elocuente son los dos países teocráticos: Irán y Arabia Saudí, que son el peor enemigo y el mejor amigo de Estados Unidos. Hablo de miedo a los bárbaros porque es bajo el efecto del miedo que hacemos los gestos más inadmisibles. Y aunque esas amenazas existan en un plano abstracto, no están ahí, presentes, y nada justifica la sistematización de la tortura bajo protección del Ejército, porque eso sucede dentro de las bases militares, incluídas las bases de la OTAN, donde los soldados europeos arriesgan sus vidas para que la tortura pueda continuar.