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Las políticas sociales, las grandes olvidadas

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Las políticas sociales, las grandes olvidadas

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Los candidatos pasan de puntillas sobre los grandes programas sociales. Las turbulencias de la economía estadounidense arrasan con todo y en las calles nadie habla de otra cosa.

Los derechos y libertades, pero sobre todo las deficiencias del sistema sanitario, figuran con letra pequeña en los programas: “Ni uno, ni otro, ninguno de los dos. Ni el senador Obama, ni el senador McCain están a favor de introducir un sistema universal público de salud, como el que existe en Europa. Además si vemos el presupuesto federal de este año, alrededor del 47 ó 48% del capítulo de inversiones está dedicado a programas sociales”, precisa el analista político Herman Mathys.

Los problemas del sistema sanitario han llegado a la gran pantalla. El realizador Michael Moore, en su última película “Sicko” ha diseccionado sus fallos.

48 millones de estadounidenses no tienen ninguna prestación. La cobertura es mínima para otros cien millones de personas.

La sanidad pública se reduce a dos programas: “Medicare” para los mayores y “Medicaid” para los pobres. El resto deben buscar en la oferta privada. Las empresas aseguran a sus trabajadores, pero si se quedan en paro, se quedan sin prestaciones.

Unas prestaciones cada vez más caras. Veámos qué proponen los candidatos. El republicano McCain apuesta por la reducción de costes, servicios más baratos sin intervención estatal. La receta es la liberalización del mercado.

La medicina del demócrata Obama es la cobertura universal, aunque sería obligatoria solo para los niños. Además pretende imponer a la pequeña y mediana empresa un seguro obligatorio para sus empleados.

La educación es otro tema ausente de los grandes debates. Ambos candidatos quieren aumentar la cuantía de las becas, ya existentes, para que un mayor número de jóvenes lleguen a la universidad.

Todo esto ocurre mientras el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo siguen siendo temas que dividen a los políticos. Desde las filas republicanas la posición está clara: no al aborto y no a la unión entre homosexuales.

Los demócratas, por su parte, defienden ambos derechos.