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McCain gana el pulso al clan Obama

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McCain gana el pulso al clan Obama

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Ha peleado hasta el final sin bajar los brazos. John Mccain a quién todos los sondeos daban como perdedor frente a su joven rival demócrata, ha tenido razón de no tirar la toalla.

A sus 72 años accede por fin al puesto que ambiciona desde hace años:

“Me enamoré de mi país cuando estaba prisionero en el país de otros. Lo amo por su decencia, por su fe en la sabiduría, en la justicia y por la bondad de sus gentes. Lo amo porque no es sólo un lugar, sino un ideal, una causa por la que merece la pena luchar. Nunca volví a ser el mismo. Ya no sólo era un individuo, también era el siervo de mi país”

Un compromiso del que hizo el eje central de su campaña, destacando por activa y por pasiva su experiencia y su manejo de los asuntos internacionales.

Republicano convencido pero controvertido en su propio partido por su tendencia a ir por libre, John McCain ha arrastrado el lastre de la impopularidad de la administración saliente. Durante la campaña no ha desperdiciado las ocasiones de marcar distancias con Georges Bush.

Precisamente, el círculo más cercano al presidente saliente fue responsable su eliminación de la carrera a la investidura republicana en 2000. Ese mismo año definía así la función para la que se preparaba:

“El presidente es un hombre solitario en un cuarto oscuro cuando le llega la lista de bajas. No me da miedo esa responsabilidad. Soy muy consciente de la bendición que es la libertad y el precio que hay que pagar por ella”

Nacido en una dinastía de militares, su carrera estaba trazada de antemano. Pero su destino cambió de rumbo en Vietnam. A los 31 años, su avión fue derribado y le hicieron prisionero. Pasó 6 años en las cárceles vietnamitas.

Liberado en el 73, su primer matrimonio naufragó. Siete años después conoció a Cindy, que se conviertió en su principal apoyo cuando se lanzó a la arena política.

3Rica heredera de un importante distribuidor de cerveza, Cindy McCain ha dedicado gran parte de su vida a las causas humanitarias. Durante una de sus misiones en Bangladesh adoptó a una huérfana enferma que se convirtió en la cuarta hija de la pareja:

“Mi marido es un buen hombre, se que merece la pena. Le he amado con todo mi corazón desde hace casi 30 años”

Contra todo pronóstico, el clan McCain-Palin ha ganado el pulso al de Obama. Ahora el nuevo presidente tendrá que demostrar que también él puede ser el hombre del cambio, como ha prometido en muchas ocasiones.