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Alejo II, el reunificador de la Iglesia ortodoxa rusa

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Alejo II, el reunificador de la Iglesia ortodoxa rusa

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Alejo II, cuyo verdadero nombre era Alexei Ridiguer, nació el 23 de febrero de 1929 en Tálin, en la Estonia entonces independiente, en el seno de una familia de origen alemán. Pronto sigue la vocación de su padre, sacerdote casado como autoriza la religión ortodoxa. La familia sobrevive a la ocupación alemana, y sólo un milagro le salva junto a su padre de las purgas estalinistas de 1944. En 1961, un año después de su matrimonio, Alejo se divorcia para hacerse monje: son los tiempos de las campañas antireligiosas de Nikita Kroutchev. Hombre de aparato, siempre cercano al poder establecido, su ascensión fue fulgurante. El 7 de junio de 1990 accede al cargo supremo poco antes de la desintegración de la Unión Soviética.

La misión que se fija a partir de ese momento es restaurar la influencia de la Iglesia Ortodoxa en Rusia y recuperar sus propiedades confiscadas por los bolcheviques. Muy cercano a Boris Yeltsin, se implica mucho en la reconstrucción de la Catedral de Cristo Salvador. Erigida en el siglo 19 para celebrar la derrota de Napoleón, el templo fue dinamitado por Stalin en 1931.

En 2000 las cúpulas de la Catedral brillan de nuevo con todo su esplendor: es el símbolo de la resurrección de la Iglesia ortodoxa tras 70 años de comunismo y la marca del resurgir de una nación. Alejo II contribuye también a reunificar la Iglesia ortodoxa rusa del exterior, un cisma que se remonta a 1920, tres años después de la Revolución de Octubre, cuando una parte del clero emprende el camino del exilio y otra acepta quedarse.

Sin embargo sus relaciones con la Iglesia católica son tensas. Se niega a recibir al papa Juan Pablo II a quien acusa de hacer proselitismo en tierras ortodoxas. El punto culminante del desencuentro fue la visita de Juan Pablo II a los católicos de rito oriental de Ucrania en 2001. Esa comunidad, prohibida por Stalin arrebató a los ortodoxos unas 2.500 parroquias a principios de la década de los 90.

Las relaciones con el Vaticano mejoraron tras la elección de Benedicto XVI en 2005.

Alejo II visitó la catedral de Notre Dame de París el tres de septiembre del año pasado para rezar ante la corona de espinas del Señor.